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lunes, 29 de junio de 2015

Previniendo la violencia de género en el ámbito rural

Foto: Lola Pena
Las mujeres rurales necesitan información y formación para prevenir, detectar, reconocer y actuar contra la violencia de género que se da en el medio rural.

Muchas veces las mujeres que viven en pequeños pueblos o aisladas en sus granjas o explotaciones agrícolas lejos de cualquier centro urbano están sufriendo violencia de género sin tan siquiera ser conscientes de ellos; ven como normal que sus parejas las traten mal cuando en realidad no es normal.

También se dan los casos de mujeres que aún sabiendo que están bajo el yugo de la violencia de género no saben que tienen que hacer para revertir esa situación.

Por eso nos alegran iniciativas como la que ha desarrollado la Asociación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) en Ciudad Real. Esta asociación ha realizado 10 talleres informativos por distintos municipios de la provincia lo que ha permitido que 300 mujeres hayan recibido la información que necesitaban para ser capaces de detectar y actuar contra la violencia de género en el ámbito rural.

Gracias a programas como éste las mujeres rurales tendrán más medios para defender sus derechos.

Más información:

viernes, 13 de febrero de 2015

4 problemas comunes de las mujeres rurales



Foto: Carlos Timiraos

Las mujeres rurales tienen muchas cosas en común con independencia del país en el que vivan; también tienen muchos elementos que las diferencian. Pero hoy vamos a centrarnos en 4 de los problemas que vemos que suelen ser similares para todas ellas:

  1. Las mujeres rurales sienten que sus Estados no reconocen el importante papel que ellas juegan en la lucha contra el hambre y contra el cambio climático. Ellas son las que, gracias a sus practicas de desarrollo sustentable, consiguen producir alimentos para el mundo al tiempo que se adaptan y luchan contra el cambio climático. La seguridad y soberanía alimentaria depende, en gran medida, de las mujeres rurales y de las prácticas que desarrollan en su agricultura familiar. Sin embargo, los gobiernos no elaboran programas ni política públicas que apoyen a estas mujeres en su trabajo, pese a la importancia que éste tiene.

  2. Las mujeres rurales, indígenas y campesinas sufren de manera especial la represión y la criminalización que los Estados están haciendo contra la movilización rural organizada que denuncia el acaparamiento de tierras y de agua que se está realizando en muchos países del mundo. Las grandes multinacionales internacionales llegan a sus tierras, y con la ayuda de los gobiernos, están despojando de sus tierras y ríos a la población autóctona con el fin de cultivar grandes extensiones de monocultivos o de explotar las riqueza minerales que la tierra esconde en su interior.

  3. La violencia de género que las mujeres rurales sufren es otro de los problemas que tiene en común todas ellas sin importar la región del mundo en el que vivan. El aislamiento social en el que las mujeres rurales viven de manera habitual, lejos de las poblaciones con más habitantes  y con los medios adecuados que les permitirían denunciar los malos tratos que padecen, hace que sea un problema social que en la práctica no tiene visibilidad para la sociedad. Pero esto no quiere decir que no exista así como tampoco quiere decir que no se deban implementar políticas públicas que ayuden a estas mujeres.

  4. Las mujeres rurales no tienen acceso ni control de los recursos naturales. Las mujeres necesitan poder ser titulares de las tierras que trabajan para así poder decidir también que hacer con esas tierras sin depender de nadie. Al ser propietarias de la tierra pueden tener una vida económica activa y se les permite tener acceso a los créditos. De esta manera pueden mejor su productividad.
Con independencia de que las mujeres rurales vivan en un país u otro, en una región del mundo u otra, vemos que hay una problemática común para todas ellas.

También podrían ser comunes las soluciones a esos problemas. Tan sólo haría falta que los dirigentes mundiales adoptaran políticas sociales comunes e internacionales en alguna de las reuniones internacionales a las que acuden, como fue la COP20 que se celebró en Lima (Perú) del 1 al 14 de Diciembre del 2014.

Lo que pasa es que, al final, siempre se terminan cayendo de las agendas de trabajo internacionales los problemas que tienen las mujeres rurales, o por lo menos eso es lo que nos parece a nosotras...

martes, 22 de octubre de 2013

7 apuntes sobre las mujeres rurales


  • El papel de la mujer rural es fundamental en la economía de las zonas rurales sobre todo para garantizar la seguridad alimentaria de la población, la promoción del desarrollo agrícola y rural y la erradicación de la pobreza rural.
  • Naciones Unidas destaca la importancia del empoderamiento de las mujeres rurales y de su participación social y política, como elemento prioritario para conseguir el desarrollo rural.
  • Para ONU Mujeres, cuando la seguridad alimentaria mejora en una zona rural es porque las mujeres de esa zona tienen más oportunidades de encontrar trabajo y de dar una educación a sus hijos. Junto a esto también se tiene que dar un acceso más equitativo entre hombres y mujeres a los recursos de la tierra y del agua para que de esta manera se puedan incrementar la productividad de los campos y la venta de sus productos. Asegurar una buena gestión del agua y de los servicios de saneamiento son también factores fundamentales para la consecución de la seguridad alimentaria.
  • Según datos de la FAO, las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo (desde el 20% en América Latina hasta el 50% en Asia oriental y África subsahariana).
  • Las raíces profundas de la pobreza rural se encuentran en el desequilibrio entre lo que las mujeres hacen y lo que tienen. Si las mujeres tuvieran mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas de un 20% a un 30% y la producción agrícola total en los países en desarrollo podría aumentar en un 2,5 % a 4%, lo que a su vez permitiría reducir el número de personas hambrientas en el mundo entre un 12% y un 17%.
  • La situación de la mujer es muy frágil en la sociedad rural campesina, en primer lugar porque no es valorado su aporte a la familia y a la comunidad. Esto repercute en su autoestima, llegando, en casos extremos, a justificar ellas mismas la violencia familiar que sufren; de ahí la necesidad de brindarles la oportunidad de mejorar su posición dentro de la familia y la comunidad a través de la generación de ingresos económicos.
  • La mayoría de los pobres del mundo son mujeres pero, paradójicamente, son ellas las que tienen la responsabilidad de alimentar a sus familias, y a sí mismas. Cultivan, cosechan y cazan o pescan los alimentos, llevan agua y leña a la casa, y preparan y cocinan los alimentos. A pesar de lo cual, estas mujeres son las últimas de la fila a la hora de acceder a los recursos, a la capacitación y a los préstamos financieros. En muchos países, las dificultades de las mujeres rurales están empeorando debido a la feminización de la pobreza, la degradación medioambiental, la inseguridad alimentaria, y la desigualdad de género en materia jurídica, entre otros aspectos. 

domingo, 5 de mayo de 2013

India: Cuando ser mujer no tiene ningún valor...

La muerte en la India este pasado lunes 29 de Abril de una niña de 4 años a consecuencia de las heridas sufridas tras las violaciones y torturas infringidas por un hombre de 35 años nos vuelve a estremecer y nos lleva a preguntarnos una vez más qué tipo de sociedad estamos creando que permite estos horribles crímenes. Y lo peor es que esta tragedia no es única sino que se suma a una larga serie de salvajes agresiones contra niñas o mujeres que conmocionan cada día a todo el país. 


Por Lola Pena
En un informe reciente, el Centro Asiático para los Derechos Humanos presentó estadísticas que cifraban en más de 48 mil las denuncias por violaciones a niños en la India entre 2001 y 2011.  El  número de casos creció de 2.113 en 2001 a 7.112 en 2011.

La sociedad de la India está reaccionando contra esta violencia sexista. Desde que el pasado mes de Diciembre la India se viera sacudida por la muerte de una muchacha de 23 años tras haber sido violada por varios hombres en un autobús de Nueva Delhi, se multiplican las protestas en las calles contra las agresiones sexuales y contra la aparente desidia policial para investigar dichas agresiones. Pero, ¿es suficiente con esto o habría que hacer algo más?

Un cambio en las políticas gubernamentales con relación a este tema, unas políticas educativas más igualitarias y unas campañas de sensiblización para toda la sociedad serían un buen comienzo...

Un primer paso en esta dirección lo dio el pasado mes de Marzo el Gobierno de la India cuando endureció las penas contra los violadores. Sin embargo, según una denuncia realizada por la ONU, en el cambio legislativo realizado, no se criminalizó la violación dentro del matrimonio ni tampoco se cuestionó las actuaciones policiales en el auxilio de la víctimas de violación o en las posteriores investigaciones. 

Por otra parte en la India la educación se ve como una herramienta que se emplea para perpetuar la discriminación social de la mujer ya que al llegar a la pubertad se disocia la educación entre los sexos. Los niños son educados para continuar con el negocio o las tierras familiares y las niñas reciben educación para ser buenas esposas y sumisas. Además, las mujeres con el matrimonio (que muchas veces ocurre a temprana edad) han de dejar a su familia para ir a vivir con la de su marido y, deben renunciar a su herencia, a la dote, que pasa a la familia del marido.



Logo de Streevani
Teniendo este sistema social y educativo que discrimina constantemente a las mujeres es muy difícil poder cambiar la manera en que muchos hombres ven a las mujeres en la India. Para cambiar esta tendencia hay que hacer un profundo trabajo educativo y de sensibilización en todos las castas de la sociedad hindú. Sin embargo algunos rayos de esperanza se pueden vislumbrar cuando encontramos organizaciones como Streevani, “La voz de las mujeres”, una organización de defensa de los derechos de las mujeres que nació en 1982 en la ciudad de Pune, en el estado de Maharashtra. La misión principal de Streevani es contribuir a la creación de una sociedad justa y con equidad de género mediante el empoderamiento de las mujeres.


Es sólo a través de la capacitación que la justicia social se puede conseguir. Empoderar a las mujeres tiene como objetivo darles el valor y la fuerza necesarias para liberarse de los patrones de creencias y de las condiciones sociales que han mantenido tradicionalmente a las mujeres reprimidas.


Las actividades de Streevani se centran en ofrecer apoyo legal a las mujeres que se ganan la vida en el servicio doméstico y que sufren de los abusos de sus empleadores.  Streevani también ofrece asistencia legal a mujeres en asuntos relacionados con las disputas matrimoniales, la violencia doméstica y el derecho a la propiedad.

El trabajo de capacitación que desarrolla Streevani se centra en 4 puntos fundamentales:

  • Dar formación a las mujeres sobre derechos humanos y cuestiones legales relacionadas con su estatus y trabajo.
  • Dar formación a las mujeres sobre asuntos sanitarios y reproductivos.
  • Se hace especial hincapié en materia de violencia de género, su concienciación y cómo combatirla.
  • Dar formación sobre actividades empresariales para que puedan poner en marcha iniciativas para generar otros ingresos.

Favorecer la educación de las niñas en igualdad de condiciones que los niños, sensibilizar a la sociedad en contra de la violencia contra las mujeres, acompañar y apoyar a las mujeres y niñas hindúes en la defensa de sus derechos son algunos de los pasos que tenemos que dar para conseguir un cambio notable en la sociedad de la India. Cambiando la sociedad lograremos que las mujeres tengan el mismo valor que los hombres. Nunca más volverían a ser ciudadanas de segunda clase...


Más información:




martes, 19 de marzo de 2013

Escalera contra la violencia de género

Casi todos los días las noticias nos sorprenden con algún caso espeluznante de violencia de género. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hasta un 60% de las mujeres del mundo sufre algún tipo de abuso físico o sexual a lo largo de su vida, y en casi la mitad de las agresiones sexuales las víctimas son niñas menores de 16 años. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar las desorbitadas cifras de violencia contra las mujeres sin hacer nada? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer sin movilizarnos?

En ocasiones, casos puntuales de violencia de género de gran impacto social, como fue el caso de la estudiante de medicina violada y asesinada en un autobús en la India, hacen que la sociedad se movilice. La gente estalla harta de aguantar y acude a las manifestaciones. Los gobiernos, temerosos de perder su poder, reestructuran o redactan nuevas leyes que luchen contra la violencia hacia las mujeres. Pero en cuanto la opinión pública se tranquiliza, todo vuelve a su ritmo habitual; los gobiernos se olvidan también de aplicar fondos económicos que respalden las medidas legislativas que acaban de adoptar, con lo que la violencia de género se perpetúa en el tiempo y en la sociedad.

Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo que nada podemos hacer al respecto, que deben ser las políticas públicas y sociales que los Estados aplican las que deben acabar contra esta lacra social. Y sí, los Estados deben hacer más y con más celeridad y resolución por defender los derechos de todas las mujeres, pero eso no lo es todo.

Hace pocos días se han celebrado dos acontecimientos internacionales que han tenido a la violencia de género como punto central de sus agendas. El primero de ellos fue el Día Internacional de la Mujer, que se celebró el pasado 8 de Marzo. En ese día, conmemorado bajo el lema "Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres" Michelle Bachelet, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, nos dijo que, “no hay lugar en el siglo XXI para la discriminación y la violencia contra mujeres y niñas.”

En la segunda actividad internacional de la que estamos hablando fue la 57ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, que finalizó el pasado 15 de Marzo. En esta reunión se ha aprobado una declaración histórica en contra de la violencia de género. Y es histórica porque, por primera vez, países musulmanes como Irán, Libia, Sudán o Egipto forman parte de los 130 estados que respaldaron el texto con su firma.

En el documento la Comisión pide a los estados que condenen con fuerza todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas y que se abstengan de invocar toda costumbre, tradición o consideración religiosa para sustraerse a la obligación de poner fin a esta violencia. El documento también pide, entre otras cosas, que los Estados prohíban los matrimonios de menores o los matrimonios forzados, y la mutilación genital femenina, al tiempo que reclama que a las víctimas de violencia se les facilite contracepción de emergencia y se les ofrezca la posibilidad de abortar.

Todo esto es un gran avance a nivel de política internacional con respecto a la lucha contra la violencia de género. Pero, y nosotras, ¿qué podemos hacer?

Desde la sociedad civil, desde nuestro día a día, también podemos y debemos hacer cosas:

  • Sensibilización: Hablar y denunciar el tema ante la sociedad para que se sitúe contra la violencia de género.
  • Educación: Desde la escuela, desde las familias, para que las nuevas generaciones crezcan interiorizando otros roles sociales que contribuyan a una igualdad real entre mujeres y hombres.
Y es que muchas veces somos las propias mujeres las que contribuimos a que los roles que la sociedad patriarcal nos tiene asignados se perpetúen en el tiempo. Cosas tan cotidianas como que no dejemos que los niños de la casa pongan o quiten la mesa o hagan su cama por las mañanas se convierten en el primer escalón hacia la desigualdad entre mujeres y hombres.


Partiendo de este primer escalón vamos poniendo sin darnos cuenta los siguientes escalones hasta construir la escalera de la desigualdad social, una escalera que deja a la mujer al pie de la misma y que permite al hombre subir peldaño a peldaño hasta llegar a lo más alto.

La solución contra esta desigualdad social, que es la base en la que se apoya la violencia de género que las mujeres sufrimos en el mundo, está en conseguir que las niñas y niños vayan subiendo juntos, de la mano, esta escalera y que juntos lleguen al último escalón. Así nadie será más que nadie ni estará por encima de nadie por el mero hecho de ser hombre o mujer. Así comenzaremos a construir una nueva sociedad igualitaria.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Trabajando por las mujeres rurales españolas

Por Lola Pena
En estos tiempos de crisis, de desempleo y de desilusiones, distintas asociaciones de mujeres rurales están desarrollando actividades que buscan fomentar el empleo y la capacitación de modo que las mujeres españolas no se queden relegadas del resto de la sociedad.

Un ejemplo es AMFAR (Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural) que presentó este martes 11 de Marzo su convocatoria anual de formacion on -line a través de su plataforma www.plazasenred.es . Los cursos son gratuitos y permiten adquirir una formación a la carta, ya que las usuarias pueden elegir el contenido, el lugar, la fecha y la hora en la que realizarlos. El primer plazo de inscripción es del 11 al 17 de marzo y los 7 primeros cursos que se ofrecen son:

  • Ganadería ecológica.
  • Marketing medioambiental.
  • Dirección estratégica de empresas.
  • Monitor-guía de la naturaleza.
  • Como hablar en público.
  • Prevención de riesgos laborales.
  • Ley de protección de datos.

Por su parte la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) representó a las mujeres rurales españolas este pasado fin de semana (del 8 al 10 de Marzo) en un foro internacional celebrado en Rabat (Marruecos). "Mujeres rurales, socias en el proceso de desarrollo" fue el foro organizado por la Unión Nacional de Mujeres de Marruecos en el que se debatieron y analizaron diversos temas relacionados con las mujeres, el desarrollo rural y el papel decisivo que juega la mujer rural para cumplir los objetivos del desarrollo del milenio. Durante el desarrollo del foro FADEMUR trasladó a las mujeres y organizaciones presentes en la reunión la experiencia de la federación en cuanto al fomento del empleo y la capacitación, al empoderamiento de las mujeres rurales españolas, a la creación de cooperativas de servicios rurales, a la difusión de las nuevas tecnologías, a la comercialización de productos agroalimentarios y a la promoción de las artesanías de mujeres.

También el pasado 8 de Marzo, Día Internacional de la mujer, la Federación de la Mujer Rural (FEMUR) celebró un Desayuno con la Prensa, en el que participaron distintos medios de comunicación. En esta reunión seis mujeres trabajadoras del medio rural contaron sus experiencias laborales en profesiones subrepresentadas con el fin de fomentar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el acceso a todos los tipos de empleo, sin que se discrimine a la mujer por el simple hecho de ser mujer.

Y como cada año desde 2006, FEMUR celebra este 14 de Marzo el VIII Congreso "Mujer y Parlamento: La mujer rural fuente de oportunidades para la sociedad", a partir de la 10 de la mañana en el Salón de Europa del Senado en Madrid. El Congreso contará con la presencia de mujeres procedentes de todas las comunidades autónomas y tiene como principales objetivos:

  • Motivar una mayor participación de las mujeres rurales en la toma de decisiones a todos los niveles que permita un camino hacia la igualdad y que destruya los obstáculos que las mujeres tienen para poder ocupar puestos de dirección.
  • Promover la lucha para combatir la violencia social y de género a través de la prevención, atención y erradicación.
  • Luchar por una igualdad más avanzada en nuevas tecnologías para la innovación en el medio rural.

Situar a las mujeres rurales en el sitio que les corresponde fue también uno de los temas centrales de la jornada organizada este 12 de Marzo, en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) por la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER), la Fundación CooperActiva y Cooperativa Agro-Alimentaria de Castilla - La Mancha. Bajo el lema "Mujer rural y su liderazgo en las cooperativas" se reunieron 200 mujeres rurales con el objetivo de poner en valor el papel que juega la mujer en el medio rural, y en particular, su papel dentro de las cooperativas agroalimentarias.

Visibilizar a las mujeres rurales, favorecer su participación en igualdad de condiciones con los hombres, fomentar la formación y la capacitación de las mujeres, luchar contra la violencia de género..., son algunos de los temas en los que las asociaciones de mujeres rurales están trabajando con ilusión y esfuerzo para lograr con ello mejorar las condiciones de vida de las mujeres en el medio rural español. Paso a paso, con constancia, trabajando por las mujeres lo van consiguiendo...

jueves, 24 de febrero de 2011

Rompamos el silencio en contra la violencia sufrida por las mujeres rurales

Por fin alguien ha levantado su voz contra la violencia de género que sufren las mujeres rurales. Y no ha sido un alguien cualquiera, sino que ha sido la organización internacional Vía Campesina.

Vía Campesina es un movimiento internacional nacido en 1933 que agrupa a millones de campesinos y campesinas, pequeños y medianos productores, pueblos sin tierra, indígenas, migrantes y trabajadores agrícolas de todo el mundo. Defiende la agricultura sostenible a pequeña escala como un modo de promover la justicia social y la dignidad. Se opone firmemente a los agronegocios y las multinacionales que están destruyendo los pueblos y la naturaleza.

Folleto de la campaña de Vía Campesina

Vía Campesina la componen en torno a 150 organizaciones locales y nacionales en 70 países de África, Asia, Europa y América. En total, representa a alrededor de 200 millones de campesinos y campesinas. Es un movimiento autónomo, pluralista y multicultural, sin ninguna afiliación política, económica o de cualquier otro tipo.

Vía Campesina participó en la última edición del Foro Social Mundial, que se celebró del 6 al 11 de Febrero en Dakar (Senegal). Allí presentó el pasado 9 de Febrero una campaña para el continente africano contra la violencia hacia las mujeres; una campaña que ya se presentó oficialmente a nivel internacional en su V Conferencia internacional celebrada en Maputo (Mozambique) en 2008.

En todas las sociedades las mujeres y las niñas son víctimas de discriminaciones económicas y abusos físicos, sexuales y psicológicos tanto en la esfera pública como en la privada. La violencia doméstica, la trata de seres humanos, el acoso sexual, las mutilaciones genitales, los alimentos prohibidos a las mujeres, los matrimonios forzados o precoces, los crímenes de "honor", los femicidios y las violaciones como armas de guerra se añaden a esta espantosa lista. Además, a escala mundial, el 70% de las personas que viven en situación de extrema pobreza son mujeres.

Dentro de todo este panorama femenino general, las mujeres campesinas se encuentran en una situación de fuerte exclusión y opresión social y económica. Por todo ello, Vía Campesina ha decidido, en tanto que movimiento campesino, movilizarse contra esta injusticia y lanzar una campaña en la que realizarán actividades a nivel nacional y regional que luchen y articulen la movilización social contra esa lacra.

Rompamos el silencio: rechacemos la violencia hacia las mujeres es el título de esta campaña. Cualquier mujer, de cualquier lugar del mundo tiene derecho a vivir sin sufrir violencia. Las mujeres rurales también. Apoyemos pues esta iniciativa que rompe el silencio que nos ahoga.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La situación de las mujeres rurales en la India

India es el país en el que la convivencia de contrastes es más clara en el mundo. Nada se mezcla, y sin embargo, todo tiene su sitio en la sociedad hindú. El sistema de castas tiene a cada uno en su lugar, manteniendo el frágil equilibrio que existe entre los más de mil cien millones de habitantes que tiene el país. Dentro de esta sociedad las mujeres no salen siempre muy bien paradas, sobre todo si son mujeres rurales.

La causa de mortalidad más común de las mujeres de las zonas rurales en India entre 15 y 25 años en estos últimos tiempos es el suicidio (tienen cada vez más acceso a la educación, la formación, la información,... y no pueden entender las imposiciones sociales y religiosas que las atan). Al no tener otros medios se suelen suicidar ingiriendo los pesticidas que usan para el campo.

En el campo hindú, viven más de 800 millones de personas, y las mujeres prácticamente nunca son dueñas de la tierra que trabajan, y eso que casi el 40 % de los hogares en las zonas rurales de la India son conducidos por mujeres.


Por Lola Pena
Los derechos sexuales y reproductivos en el ámbito rural hindú.

La vida de las mujeres rurales en la India no es nada fácil, ya desde su nacimiento, debido a la deficiente atención sanitaria que estas mujeres reciben. Casi las tres cuartas parte de la población hindú vive en zonas rurales, con bajo nivel de vida y poca atención sanitaria, por lo que las mujeres en dichas áreas corren muchos riesgos a la hora de traer sus criaturas al mundo.

Las mujeres en zonas rurales tienden a casarse antes y tener más hijos que en áreas urbanas. El promedio de hijos por mujer en áreas rurales de la India es de 3, mientras que entre las mujeres en áreas urbanas es de 2, según datos del año 1999; y, si bien la edad legal mínima para casarse son los 18 años, aproximadamente la mitad de las mujeres rurales que tienen actualmente entre 45 y 49 años de edad se casaron antes de los 15, comparado con el 23% de las mujeres urbanas encuestadas.

La dependencia de algunas aldeas hindúes hacia los métodos tradicionales de curación de las enfermedades y el rechazo de muchos de sus habitantes en buscar atención médica para problemas ginecológicos pueden elevar la vulnerabilidad de la mujer a contraer infecciones y enfermedades. Según una investigación realizada por Human Right Watch en 2009, se prevé que una de cada 70 mujeres indias fallecerán por causas vinculadas al embarazo, el parto o un aborto inseguro, en comparación con una de cada 7.300 en el mundo industrializado.

Las mujeres rurales en la India sufren la violencia machista.

La economía rural de la India está basada en la agricultura. Agricultores marginales, campesinos sin tierras, comunidades de castas bajas y trabajadores por cuenta propia cuya ocupación está relacionada con la agricultura, constituyen más del 90% de la población en las zonas rurales. Cada miembro de la familia, ya sea anciano o joven, hombre o mujer, tiene que trabajar duramente para el sostenimiento familiar.


La sociedad continua siendo tradicional, caracterizada por un relativamente lento cambio social. El matrimonio en edad casi infantil, es frecuente. La gente sabe que existen leyes contra la poligamia, pero lógicamente conocen las formas de esquivarlas. La mujer no es considerada un ser humano, sino un objeto, como la leña para el fuego en el hogar.

La mujer rural cree en el sistema tradicional. No tiene respeto ni autoconfianza para si misma y la paciencia y la tolerancia son cualidades consideradas inherentes a la condición de mujer. Todos estos factores, contribuyen a la violencia doméstica en las zonas rurales. A esto se une la
costumbre de la dote establecida entre las familias de las castas altas de los pueblos. Pero las clases medias y más bajas, también quieren participar en este juego a fin de poner de relieve su status ante la sociedad. Si los padres no pueden satisfacer con el padre del novio lo pactado antes de la ceremonia se crea un grave problema para la nueva esposa con respecto a sus suegros, y de nuevo se enfrenta a la violencia doméstica. Los padres de la novia a su vez, le advierten que no debe quejarse ante su marido ni ante sus suegros. 

La media de edad en la que se casan las muchachas rurales suele ser entre los 13 y 14 años, ya que de acuerdo con las costumbres, las hijas se tienen que casar antes de la pubertad. Normalmente, la recién casada desconoce todo lo relativo a las relaciones sexuales y al no saber como cooperar con el marido, es forzada por él. Ello la envuelve en miedo y aversión hacia estas relaciones, que abren el camino para que el marido tome una segunda esposa.
En las zonas rurales, las mujeres aceptan la poligamia como un fenómeno natural que forma parte de la personalidad masculina, por lo que no se ponen objeciones a un segundo matrimonio del marido. En muchos casos, la recién casada rechazada, escapa a la casa de sus padres donde es recibida con mucho recelo y obligada a volver con su marido y suegros. La presión continua de estos castigos y violaciones les conducen a menudo al suicidio.
 
La bebida es otra de las causas principales de violencia doméstica. El alcohol convierte al hombre en un ser salvaje que se comporta de manera inhumana con su esposa. Bajo sus efectos puede reaccionar de tal forma, que supone mucho peligro para la mujer que intenta presentar una denuncia contra su marido, por lo que opta por resignarse a la violencia sufrida en silencio. Alrededor de un 70% de las mujeres fuera de las ciudades, tienen que ganarse la vida con su jornal diario, pero no disponen en cambio del derecho de administrarlo. Sus borrachos maridos, acaparan todo el dinero.
 
Pero lo peor no es todo esto. Si una mujer en el ámbito rural es violada y se atreve a presentar una denuncia el trato que recibirá por parte de las autoridades será humillante. Sufrirá en sus propias carnes un examen médico sin fundamento científico y cuyo fin es provocar que las mujeres víctimas de violación sean consideradas como "mujeres licenciosas". 

La prueba sirve para determinar si la víctima de la violación es activa sexualmente o, como lo formulan frecuentemente los funcionarios: "acostumbra al contacto sexual". El examen implica que un médico haga un examen táctil, con uno o dos dedos, de la vagina de la mujer violada, para determinar la presencia del himen, y probar la soltura de la vagina. Si puede meter dos dedos, el médico frecuentemente lo considerará como una prueba de que la mujer en cuestión es sexualmente activa.

Este examen es muy común desde mediados del Siglo XX, pero quedó en desuso después del 2003, cuando se aprobó una enmienda que prohíbe el careo de las víctimas de violación con el sospechoso, por el carácter inmoral de dichos interrogatorios. Sin embargo, la prueba todavía se explica en algunos libros de medicina y es practicada en muchos casos.

Y este trato es especialmente humillante en las zonas rurales de la India, donde los médicos  lo consideran parte del proceso médico: es lo único que saben y no reciben ninguna asesoría sobre cómo llevar a cabo este examen. No todos están lo suficientemente capacitados para practicar un examen tan específico.

A modo de conclusión, un rayo de esperanza.

Ya sé que el panorama que he planteado aquí no es muy halagüeño para las mujeres rurales de la India. Sin embargo no olvidemos nunca que está en nuestras manos poder hacer algo por ellas desde nuestro mundo industrializado. Un primer paso es conseguir que los gobiernos de nuestros países apoyen la educación de las mujeres en todo el mundo (también en la India, también en el medio rural), para que de esta manera esas mujeres pueden reclamar sus derechos, puedan mejorar su autoestima  y pueden sacar a sus familias adelante con pequeños microcréditos que pueden cambir radicalmente su día a día. Es en Asia el continente en donde mejor funciona el sistema de microcréditos. Según datos de 2006 el 98% de estos préstamos fueron a parar a emprendedoras que sacaron adelante sus proyectos.