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viernes, 13 de febrero de 2015

4 problemas comunes de las mujeres rurales



Foto: Carlos Timiraos

Las mujeres rurales tienen muchas cosas en común con independencia del país en el que vivan; también tienen muchos elementos que las diferencian. Pero hoy vamos a centrarnos en 4 de los problemas que vemos que suelen ser similares para todas ellas:

  1. Las mujeres rurales sienten que sus Estados no reconocen el importante papel que ellas juegan en la lucha contra el hambre y contra el cambio climático. Ellas son las que, gracias a sus practicas de desarrollo sustentable, consiguen producir alimentos para el mundo al tiempo que se adaptan y luchan contra el cambio climático. La seguridad y soberanía alimentaria depende, en gran medida, de las mujeres rurales y de las prácticas que desarrollan en su agricultura familiar. Sin embargo, los gobiernos no elaboran programas ni política públicas que apoyen a estas mujeres en su trabajo, pese a la importancia que éste tiene.

  2. Las mujeres rurales, indígenas y campesinas sufren de manera especial la represión y la criminalización que los Estados están haciendo contra la movilización rural organizada que denuncia el acaparamiento de tierras y de agua que se está realizando en muchos países del mundo. Las grandes multinacionales internacionales llegan a sus tierras, y con la ayuda de los gobiernos, están despojando de sus tierras y ríos a la población autóctona con el fin de cultivar grandes extensiones de monocultivos o de explotar las riqueza minerales que la tierra esconde en su interior.

  3. La violencia de género que las mujeres rurales sufren es otro de los problemas que tiene en común todas ellas sin importar la región del mundo en el que vivan. El aislamiento social en el que las mujeres rurales viven de manera habitual, lejos de las poblaciones con más habitantes  y con los medios adecuados que les permitirían denunciar los malos tratos que padecen, hace que sea un problema social que en la práctica no tiene visibilidad para la sociedad. Pero esto no quiere decir que no exista así como tampoco quiere decir que no se deban implementar políticas públicas que ayuden a estas mujeres.

  4. Las mujeres rurales no tienen acceso ni control de los recursos naturales. Las mujeres necesitan poder ser titulares de las tierras que trabajan para así poder decidir también que hacer con esas tierras sin depender de nadie. Al ser propietarias de la tierra pueden tener una vida económica activa y se les permite tener acceso a los créditos. De esta manera pueden mejor su productividad.
Con independencia de que las mujeres rurales vivan en un país u otro, en una región del mundo u otra, vemos que hay una problemática común para todas ellas.

También podrían ser comunes las soluciones a esos problemas. Tan sólo haría falta que los dirigentes mundiales adoptaran políticas sociales comunes e internacionales en alguna de las reuniones internacionales a las que acuden, como fue la COP20 que se celebró en Lima (Perú) del 1 al 14 de Diciembre del 2014.

Lo que pasa es que, al final, siempre se terminan cayendo de las agendas de trabajo internacionales los problemas que tienen las mujeres rurales, o por lo menos eso es lo que nos parece a nosotras...

miércoles, 29 de octubre de 2014

Problemas y peticiones de las mujeres rurales colombianas

Bandera de Colombia


Las mujeres rurales en Colombia son discrimadas en primer lugar por ser mujeres, y después por ser rurales. Lo cierto es que la población rural colombiana sufre una situación socio-económica no muy buena (por decirlo de una manera amable). Si a esto le añades que eres mujer en ese medio rural, tu situación es mucho peor todavía. Las mujeres rurales en Colombia representan el 49% de la población rural del país. Sin embargo, la participación de la mujer rural en la política pública del Estado no llega ni al 6%  y un 22 % de las mujeres rurales colombianas son analfabetas.



Varios son los problemas a los que se enfrentan estas mujeres en su día a día:
  • Falta de tierras.
  • Falta de recursos para trabajar la tierra.
  • Falta de financiación económica o créditos para sus explotaciones agrarias.
  • Falta de una igualdad real entre hombres y mujeres con respecto a la titularidad de las tierras.

Pero toda esta situación está comenzando a cambiar. Las mujeres rurales colombianas llevan unos años organizándose y tienen una serie de peticiones claras que reclamar a su gobierno con el fin de que esta realidad social en la que viven siga cambiando para mejor.

Entre sus peticiones están:
  • La participación de las mujeres rurales en los espacios de incidencia sobre los temas agrícolas. Las mujeres quieren tener voz y voto en estos espacios.
  • La formación y la capacitación de las mujeres para poder hacer frente al cambio climático.
  • La creación de un banco de semillas para de esa manera poder usar las semillas de sus ancestros, semillas de Colombia.
  • La restitución de las tierras a todas aquellas campesinas que tuvieron que huir de sus lugares de residencia y trabajo debido al conflicto armado.

En definitiva, las mujeres rurales colombianas piden políticas públicas que las apoyen en sus retos, que las reconozcan sus derechos, que las ayuden a mejorar sus vidas. En esa lucha siguen y en esa lucha también las apoyamos.

Más información: