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martes, 10 de enero de 2012

Dar una oportunidad a las mujeres rurales

Pese a los avances que ha habido en materia social y económica en todo el mundo, se continúa discriminando a las mujeres rurales, a las mujeres indígenas y a las mujeres afrodescendientes. Por lo general tienen menos acceso a los medios productivos así como un menor acceso a los servicios sociales y de salud básicos. Tampoco suelen tener oportunidades para poder llevar a cabo una capacitación profesional acorde a los tiempos que vivimos.  Les es prácticamente imposible cambiar los roles tradicionales que la sociedad les ha asignado y su trabajo no se valora ni se visibiliza.

Para conseguir el empoderamiento y el fortalecimiento de la autoestima de estas mujeres debería permitírseles participar en las actividades económicas de forma autónoma y autogestionada, de manera que ellas misma vean que pueden vencer las barreras de género que la sociedad les aplica todos los días. Con ello mejorará su situación y el de todo su entorno. Si las mujeres rurales salen del agujero en que sistema patriarcal y colonizador las colocó en un momento histórico, toda la sociedad, todo el grupo familiar mejorará sus condiciones de vida. Démosles, pues, una oportunidad… Seguro que la sabrán aprovechar.

viernes, 29 de octubre de 2010

Oportunidades y desafíos de las mujeres rurales


Las mujeres rurales y las mujeres indígenas realizan un papel fundamental en la promoción del desarrollo agrícola y rural, en la mejora de la seguridad alimentaria y en la erradicación de la pobreza en las economías rurales de los países desarrollados y en desarrollo. En la mayor parte del mundo en desarrollo participan en la producción de cultivos y el cuidado del ganado, proporcionan alimentos, agua y combustible para sus familias y participan en actividades no agrícolas para diversificar los medios de subsistencia de sus familias. Además, llevan a cabo las funciones vitales en el cuidado de los niños, los ancianos y los enfermos.

Por Jesús Domínguez


De todo esto se ocupa un documento de 60 páginas publicado en Octubre de 2008 por la División para el Adelanto de la Mujer, organismo de dentro del Sistema de las Naciones Unidas que se ocupa de la cuestión de la mujer rural. Su título es "La mujer rural en un mundo cambiante: Oportunidades y desafíos".

En el documento se hace un repaso de la situación de las mujeres rurales e indígenas en el mundo viendo sus problemáticas y posibles soluciones. Mujeres de Mozambique, Filipinas o Ecuador se ven reflejadas en este trabajo junto a muchas otras mujeres de otros muchos países. Destaca el decisivo papel de la mujer en la economía rural. Sin embargo, en muchos países se les niega un acceso equitativo y el control de la tierra, así como oportunidades de empleo, acceso a la educación, atención de la salud y oportunidades de participación en la vida pública. La lucha por acabar con las desigualdades de género que hacen que todavía hoy todo esto sea posible es la única herramienta que nos puede ayudar para mejorar la situación social de las mujeres rurales.

En la Declaración del Milenio aprobada el 8 de Septiembre del 2000 por las Naciones Unidas, en su punto nº 20 dice: Decidimos también promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer como medios eficaces de combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades y de estimular un desarrollo verdaderamente sostenible”.

Luchemos, pues, por esta igualdad de género en el ámbito rural, para lograr contribuir a un desarrollo sostenible de nuestro planeta.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La situación de las mujeres rurales en la India

India es el país en el que la convivencia de contrastes es más clara en el mundo. Nada se mezcla, y sin embargo, todo tiene su sitio en la sociedad hindú. El sistema de castas tiene a cada uno en su lugar, manteniendo el frágil equilibrio que existe entre los más de mil cien millones de habitantes que tiene el país. Dentro de esta sociedad las mujeres no salen siempre muy bien paradas, sobre todo si son mujeres rurales.

La causa de mortalidad más común de las mujeres de las zonas rurales en India entre 15 y 25 años en estos últimos tiempos es el suicidio (tienen cada vez más acceso a la educación, la formación, la información,... y no pueden entender las imposiciones sociales y religiosas que las atan). Al no tener otros medios se suelen suicidar ingiriendo los pesticidas que usan para el campo.

En el campo hindú, viven más de 800 millones de personas, y las mujeres prácticamente nunca son dueñas de la tierra que trabajan, y eso que casi el 40 % de los hogares en las zonas rurales de la India son conducidos por mujeres.


Por Lola Pena
Los derechos sexuales y reproductivos en el ámbito rural hindú.

La vida de las mujeres rurales en la India no es nada fácil, ya desde su nacimiento, debido a la deficiente atención sanitaria que estas mujeres reciben. Casi las tres cuartas parte de la población hindú vive en zonas rurales, con bajo nivel de vida y poca atención sanitaria, por lo que las mujeres en dichas áreas corren muchos riesgos a la hora de traer sus criaturas al mundo.

Las mujeres en zonas rurales tienden a casarse antes y tener más hijos que en áreas urbanas. El promedio de hijos por mujer en áreas rurales de la India es de 3, mientras que entre las mujeres en áreas urbanas es de 2, según datos del año 1999; y, si bien la edad legal mínima para casarse son los 18 años, aproximadamente la mitad de las mujeres rurales que tienen actualmente entre 45 y 49 años de edad se casaron antes de los 15, comparado con el 23% de las mujeres urbanas encuestadas.

La dependencia de algunas aldeas hindúes hacia los métodos tradicionales de curación de las enfermedades y el rechazo de muchos de sus habitantes en buscar atención médica para problemas ginecológicos pueden elevar la vulnerabilidad de la mujer a contraer infecciones y enfermedades. Según una investigación realizada por Human Right Watch en 2009, se prevé que una de cada 70 mujeres indias fallecerán por causas vinculadas al embarazo, el parto o un aborto inseguro, en comparación con una de cada 7.300 en el mundo industrializado.

Las mujeres rurales en la India sufren la violencia machista.

La economía rural de la India está basada en la agricultura. Agricultores marginales, campesinos sin tierras, comunidades de castas bajas y trabajadores por cuenta propia cuya ocupación está relacionada con la agricultura, constituyen más del 90% de la población en las zonas rurales. Cada miembro de la familia, ya sea anciano o joven, hombre o mujer, tiene que trabajar duramente para el sostenimiento familiar.


La sociedad continua siendo tradicional, caracterizada por un relativamente lento cambio social. El matrimonio en edad casi infantil, es frecuente. La gente sabe que existen leyes contra la poligamia, pero lógicamente conocen las formas de esquivarlas. La mujer no es considerada un ser humano, sino un objeto, como la leña para el fuego en el hogar.

La mujer rural cree en el sistema tradicional. No tiene respeto ni autoconfianza para si misma y la paciencia y la tolerancia son cualidades consideradas inherentes a la condición de mujer. Todos estos factores, contribuyen a la violencia doméstica en las zonas rurales. A esto se une la
costumbre de la dote establecida entre las familias de las castas altas de los pueblos. Pero las clases medias y más bajas, también quieren participar en este juego a fin de poner de relieve su status ante la sociedad. Si los padres no pueden satisfacer con el padre del novio lo pactado antes de la ceremonia se crea un grave problema para la nueva esposa con respecto a sus suegros, y de nuevo se enfrenta a la violencia doméstica. Los padres de la novia a su vez, le advierten que no debe quejarse ante su marido ni ante sus suegros. 

La media de edad en la que se casan las muchachas rurales suele ser entre los 13 y 14 años, ya que de acuerdo con las costumbres, las hijas se tienen que casar antes de la pubertad. Normalmente, la recién casada desconoce todo lo relativo a las relaciones sexuales y al no saber como cooperar con el marido, es forzada por él. Ello la envuelve en miedo y aversión hacia estas relaciones, que abren el camino para que el marido tome una segunda esposa.
En las zonas rurales, las mujeres aceptan la poligamia como un fenómeno natural que forma parte de la personalidad masculina, por lo que no se ponen objeciones a un segundo matrimonio del marido. En muchos casos, la recién casada rechazada, escapa a la casa de sus padres donde es recibida con mucho recelo y obligada a volver con su marido y suegros. La presión continua de estos castigos y violaciones les conducen a menudo al suicidio.
 
La bebida es otra de las causas principales de violencia doméstica. El alcohol convierte al hombre en un ser salvaje que se comporta de manera inhumana con su esposa. Bajo sus efectos puede reaccionar de tal forma, que supone mucho peligro para la mujer que intenta presentar una denuncia contra su marido, por lo que opta por resignarse a la violencia sufrida en silencio. Alrededor de un 70% de las mujeres fuera de las ciudades, tienen que ganarse la vida con su jornal diario, pero no disponen en cambio del derecho de administrarlo. Sus borrachos maridos, acaparan todo el dinero.
 
Pero lo peor no es todo esto. Si una mujer en el ámbito rural es violada y se atreve a presentar una denuncia el trato que recibirá por parte de las autoridades será humillante. Sufrirá en sus propias carnes un examen médico sin fundamento científico y cuyo fin es provocar que las mujeres víctimas de violación sean consideradas como "mujeres licenciosas". 

La prueba sirve para determinar si la víctima de la violación es activa sexualmente o, como lo formulan frecuentemente los funcionarios: "acostumbra al contacto sexual". El examen implica que un médico haga un examen táctil, con uno o dos dedos, de la vagina de la mujer violada, para determinar la presencia del himen, y probar la soltura de la vagina. Si puede meter dos dedos, el médico frecuentemente lo considerará como una prueba de que la mujer en cuestión es sexualmente activa.

Este examen es muy común desde mediados del Siglo XX, pero quedó en desuso después del 2003, cuando se aprobó una enmienda que prohíbe el careo de las víctimas de violación con el sospechoso, por el carácter inmoral de dichos interrogatorios. Sin embargo, la prueba todavía se explica en algunos libros de medicina y es practicada en muchos casos.

Y este trato es especialmente humillante en las zonas rurales de la India, donde los médicos  lo consideran parte del proceso médico: es lo único que saben y no reciben ninguna asesoría sobre cómo llevar a cabo este examen. No todos están lo suficientemente capacitados para practicar un examen tan específico.

A modo de conclusión, un rayo de esperanza.

Ya sé que el panorama que he planteado aquí no es muy halagüeño para las mujeres rurales de la India. Sin embargo no olvidemos nunca que está en nuestras manos poder hacer algo por ellas desde nuestro mundo industrializado. Un primer paso es conseguir que los gobiernos de nuestros países apoyen la educación de las mujeres en todo el mundo (también en la India, también en el medio rural), para que de esta manera esas mujeres pueden reclamar sus derechos, puedan mejorar su autoestima  y pueden sacar a sus familias adelante con pequeños microcréditos que pueden cambir radicalmente su día a día. Es en Asia el continente en donde mejor funciona el sistema de microcréditos. Según datos de 2006 el 98% de estos préstamos fueron a parar a emprendedoras que sacaron adelante sus proyectos.