Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad alimentaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad alimentaria. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de diciembre de 2013

Luchando contra el hambre en Perú

Según el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) de Perú hay 13 millones 800 mil peruanos que se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. Ellos serán los principales beneficiarios de la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional que se aprobó el pasado 19 de Diciembre después de más de dos años de discusión parlamentaria. Esta nueva ley está orientada a conseguir que el derecho a la alimentación sea una realidad para todos los peruanos.

El 60% de los alimentos que se consumen en el Perú son producidos por las y los pequeños agricultores, sobre todo por las mujeres. A pesar del crecimiento económico que en los últimos años está favoreciendo al país, existe un severo problema alimentario. La población campesina e indígena peruana tiene un grave desequilibrio nutricional. Uno de cada dos peruanos está expuesto a la inseguridad alimentaria. Con esta nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional  se comienza a garantizar el Derecho a la Alimentación de todas y todos los peruanos.

Las organizaciones sociales agrarias y de la sociedad civil ven en la aprobación de la nueva norma el inicio de un nuevo que camino que contribuirá a dar coherencia a las política públicas nacionales y sectoriales evitando su dispersión y desarticulación actual.

El principal avance de la Ley es que establece un Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional que implementará políticas, programas o iniciativas orientadas a que la población actual y futura del país pueda acceder a alimentos adecuados, nutritivos, culturalmente aceptados, reduciendo la dependencia alimentaria respecto de la producción foránea de alimentos.

Más información:

martes, 10 de diciembre de 2013

¿Es el hambre en el mundo un problema de falta de alimentos?

Por Lola Pena

Dicen que no hay alimentos para todos y que por eso existe el hambre en el mundo; pero lo cierto es que se estima que el mundo produce actualmente alimentos para 9.000 millones de personas y tiene 7.200 millones. ¿No será entonces que los estamos repartiendo mal?

Para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de cada país, los gobiernos deberían defender y apoyar la agricultura de dicho país con políticas agrarias que favorecieran el desarrollo de la agricultura autóctona y familiar que rescata la semilla tradicional, lejos de las semillas transgénicas que las grandes compañías transnacionales intentan por todos los medios colocarnos de modo que sigamos dependiendo de ellas para seguir comiendo año tras año aumentando de paso sus constantes beneficios económicos.

En el mundo hay unos 1.200 millones de personas sumidas en la pobreza extrema. Para ellos es muy difícil adquirir los alimentos. Las constantes subidas de los de los precios de los alimentos, agudizadas por la especulación en las bolsas de alimentos, hace que muchos millones de personas tenga muy difícil el acceso a una alimentación adecuada.

Por otra parte, los agricultores pobres están siendo especialmente afectados por las consecuencias del cambio climático. El aumento de la frecuencia y magnitud de los desastres naturales, y la desertificación de extensas zonas del planeta están destruyendo precarios equilibrios de supervivencia.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial, el hambre se ha reducido en la última década, pero 870 millones de personas todavía están desnutridas, y millones de seres humanos sufren las consecuencias de las deficiencias de vitaminas y minerales, incluyendo la falta de crecimiento infantil.

La inseguridad alimentaria es hoy en gran medida un problema de acceso a los recursos y servicios que necesitan las familias para producir, adquirir u obtener suficientes alimentos nutritivos.

La agricultura desempeña un papel fundamental para permitir el acceso a los alimentos. Más del 70% de los pobres viven en zonas rurales y la mayoría depende directa o indirectamente de la agricultura para su subsistencia. Aumentar la productividad agrícola local y autóctona es, por tanto, un elemento importante en la mejora del acceso a los alimentos.

martes, 22 de octubre de 2013

7 apuntes sobre las mujeres rurales


  • El papel de la mujer rural es fundamental en la economía de las zonas rurales sobre todo para garantizar la seguridad alimentaria de la población, la promoción del desarrollo agrícola y rural y la erradicación de la pobreza rural.
  • Naciones Unidas destaca la importancia del empoderamiento de las mujeres rurales y de su participación social y política, como elemento prioritario para conseguir el desarrollo rural.
  • Para ONU Mujeres, cuando la seguridad alimentaria mejora en una zona rural es porque las mujeres de esa zona tienen más oportunidades de encontrar trabajo y de dar una educación a sus hijos. Junto a esto también se tiene que dar un acceso más equitativo entre hombres y mujeres a los recursos de la tierra y del agua para que de esta manera se puedan incrementar la productividad de los campos y la venta de sus productos. Asegurar una buena gestión del agua y de los servicios de saneamiento son también factores fundamentales para la consecución de la seguridad alimentaria.
  • Según datos de la FAO, las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo (desde el 20% en América Latina hasta el 50% en Asia oriental y África subsahariana).
  • Las raíces profundas de la pobreza rural se encuentran en el desequilibrio entre lo que las mujeres hacen y lo que tienen. Si las mujeres tuvieran mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas de un 20% a un 30% y la producción agrícola total en los países en desarrollo podría aumentar en un 2,5 % a 4%, lo que a su vez permitiría reducir el número de personas hambrientas en el mundo entre un 12% y un 17%.
  • La situación de la mujer es muy frágil en la sociedad rural campesina, en primer lugar porque no es valorado su aporte a la familia y a la comunidad. Esto repercute en su autoestima, llegando, en casos extremos, a justificar ellas mismas la violencia familiar que sufren; de ahí la necesidad de brindarles la oportunidad de mejorar su posición dentro de la familia y la comunidad a través de la generación de ingresos económicos.
  • La mayoría de los pobres del mundo son mujeres pero, paradójicamente, son ellas las que tienen la responsabilidad de alimentar a sus familias, y a sí mismas. Cultivan, cosechan y cazan o pescan los alimentos, llevan agua y leña a la casa, y preparan y cocinan los alimentos. A pesar de lo cual, estas mujeres son las últimas de la fila a la hora de acceder a los recursos, a la capacitación y a los préstamos financieros. En muchos países, las dificultades de las mujeres rurales están empeorando debido a la feminización de la pobreza, la degradación medioambiental, la inseguridad alimentaria, y la desigualdad de género en materia jurídica, entre otros aspectos. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Sin acceso a la tierra no hay alimentos para las mujeres rurales

Por Lola Pena.

Uno de los problemas al que se enfrentan día a día miles de mujeres rurales de casi cualquier lugar del mundo es el de poseer un terreno en el que poder cultivar los alimentos con los que después van a alimentar a su familia.

Si esa mujer tiene un marido que es propietario de algunas parcelas de tierra, tal problema no existe, porque ella podrá trabajar de sol a sol en ese terreno y podrá, con el resultado de su trabajo, no sólo alimentar a su familia sino que incluso podrá permitirse el lujo de vender los excedentes de su producción en el mercado local. Con ello obtendrá unos beneficios que mejorarán la calidad de vida de la familia. Los niños podrán ir a la escuela y sus perspectivas de futuro mejorarán también.

Pero, ¿qué pasa si ese marido fallece y la mujer rural se convierte en la cabeza de familia? La respuesta es sencilla.

En Camerún, por ejemplo, la tradición cultural en las zonas rurales concede el derecho de herencia exclusivamente a los hombres. Las mujeres son las que producen el 80% de los alimentos que consume el país pero son propietarias de apenas el 2% de las tierras, de acuerdo con estadísticas de 2011 de la Red Camerunesa por la Equidad de Género.

Las mujeres campesinas en los países en desarrollo generan entre el 60 y el 80% de la producción de alimentos. Pero para que puedan hacer un uso eficiente de la tierra y pueden aumentar la seguridad alimentaria en sus comunidades, tendrían que tener acceso a la titularidad de la tierra, y eso es lo que les falta.

Por otra parte, en muchos países se establece por ley el acceso equitativo a la tierra para todos los ciudadanos. Sin embargo, la realidad es otra, prevaleciendo las prácticas tradicionales que discriminan a las mujeres.

La ley en Bangladesh dice que el Estado tiene la obligación de asegurar la equidad de las mujeres en cuanto a la posesión de la tierra y el derecho a la herencia. Las autoridades gubernamentales deben tomar medidas para asegurar el respeto del derecho de las mujeres a la tierra y a la herencia. Esto es lo que dice la ley; no obstante, las prácticas tradicionales y la falta de voluntad política y de medios económicos para poner en funcionamiento la ley hacen que la mujer bangladeshí continúe sin un acceso equitativo a la propiedad de la tierra.

Los casos de Camerún y Bangladesh son sólo unos ejemplos representativos de lo que ocurre en el mundo actual. Echando una ojeada a ese mundo vemos que el acceso de la mujer a la tierra se basa en su estatus en el seno de la familia e implica el derecho a su uso pero no a su propiedad.

En África son los usos y costumbres los que excluyen a la mujer del derecho de propiedad; ésta se tiene a nombre del hombre y, a su vez, sigue la rama masculina de la familia. El derecho de las viudas a quedarse en la tierra de sus maridos no es seguro. Depende de las tradiciones culturales presentes en el país o región del contiene del que se trate.

Por su parte en Asia, la barrera más común para el acceso a una propiedad la forman las leyes de herencia que privilegian al hombre respecto de la mujer; si una mujer hereda una propiedad, es su marido quien se hace cargo de administrarla. Formalmente, las mujeres hindúes ostentan derechos de propiedad, pero solo mientras viven; a su muerte, ésa pasa de nuevo a la rama masculina.

En América Latina, la discriminación deriva más bien del limitado estatus jurídico de la mujer. En muchos casos aunque la mujer sea mayor de edad conforme a la legislación del país en cuestión es su marido quien la representa en todas sus facultades legales, incluida la propiedad de la tierra.

En muchos países de América Latina y África toda esta situación se agrava aún más por el acaparamiento de tierras que están llevado a cabo las grandes empresas multinacionales agroalimentarias y las familias más ricas de la sociedad que llevan a situaciones extremas a las mujeres y a comunidades rurales ante la pérdida total de su seguridad y soberanía alimentaria

El derecho humano a la alimentación debe poner uno de sus pilares fundamentales en un acceso equitativo a la propiedad de la tierra para mujeres y hombres. Y mientras esto no ocurra, mientras las mujeres rurales del mundo continúen sin acceso a la tierra tampoco tendrás acceso a los alimentos.

Más información:

Por Lola Pena.





lunes, 30 de julio de 2012

ONU Mujeres trabaja a favor del empoderamiento de las mujeres rurales


Los datos estadísticos hacen que nos enfrentemos a la cruda realidad:
  • En 2010, 925 millones de personas padecían de hambre crónica, 60 por ciento de las cuales eran mujeres.
  • La carga de los trabajos de cuidados no remunerados es considerable. En el mundo hay 884 millones de personas que no tienen agua potable; 1.600 millones de personas que no tienen una fuente fiable de energía; 1.000 millones de personas que no tienen acceso a caminos; 2.600 millones de personas que no tienen servicios sanitarios adecuados; y 2.700 millones de personas que dependen de fogatas y de cocinas tradicionales. Las mujeres rurales están a cargo de la mayoría de los trabajos no remunerados a causa de la falta de infraestructuras y de servicios.
  • La agricultura da sustento al 86 por ciento de las mujeres y los hombres rurales, y emplea a unos 1.300 millones de pequeños agricultores propietarios de tierra y a trabajadores agrícolas sin tierra propia, 43 por ciento de los cuales son mujeres.

Pero que la cruda realidad sea ésta no quiere decir que nos tengamos que conformar con que sea así.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

Para luchar contra estos datos y con los objetivos generales de potenciar económicamente a las mujeres rurales mejorando su seguridad alimentaria, su acceso y control sobre los recursos productivos, reduciendo su carga de trabajo y fortaleciendo su participación y liderazgo en el gobierno local y las organizaciones de productores rurales, el programa “Aceleración del progreso en materia de empoderamiento económico de las mujeres rurales” busca el desarrollo social y económico de las mujeres rurales del mundo.

Este es un programa conjunto de 5 años que contará con la participación de varios organismos del Sistema de las Naciones Unidas. La voz cantante, y parece que la coordinación, la está llevando a cabo ONU Mujeres. A demás cuenta con los tres organismos que tienen su sede en Roma y que luchan contra el hambre: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

El programa nació como idea en la 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la mujer (CSW56) que se celebró en Nueva York del 27 a 9 de Marzo de 2012. Esta reunión se centró en el empoderamiento de las mujeres rurales y su papel en la erradicación de la pobreza y el hambre, en el mundo.

Los cuatro organismos internacionales tienen este programa como una prioridad y como una oportunidad de obtener resultados reales y de servir de modelo para otras iniciativas. En principio se va a presentar en Nueva York, con ocasión de la Asamblea General de la ONU en Septiembre de este año, y en Roma, en el Día Internacional de la Mujer Rural, el 15 de octubre de 2012.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
El programa será implementado en un primer momento en 7 países: Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda.

 Los resultados que se buscan obtener con este programa son:
  • Mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las mujeres rurales, aumentando para ello el potencial productivo de los pequeños agricultores. A través del acceso y control de los recursos productivos las mujeres también consiguen ocuparse de la protección social y de mejorar el control y la gestión de los locales de reservas de alimentos que favorecen la seguridad alimentaria.
  • Creación, apoyo y desarrollo de empresas de mujeres rurales que les permitan mejorar sus ingresos y oportunidades. El apoyo a las asociaciones y pequeñas empresas de mujeres rurales promoviendo su participación en los mercados tiene como resultado que las mujeres pueden sostener económicamente a sus familias.
  • Favorecer el liderazgo de las mujeres rurales lo que supone una mayor representación y participación en las instituciones rurales y en la formulación de leyes, políticas y programas que se promuevan en las organizaciones de productores rurales, cooperativas y sindicatos, y en el gobierno local.
  • Desarrollar políticas de equidad de género sensibles con el empoderamiento económico de las mujeres rurales. Esto favorecerá que se impulsen reformas legislativas y de políticas para la aplicación efectiva de los derechos de las mujeres rurales y su acceso a un empleo asalariado digno y con protección social.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
Esperemos que este buena iniciativa no se quede en solamente palabras y que dentro de 5 años podamos contar que ha sido todo un éxito. Las mujeres rurales de Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda serán las primeras que favorecerse de un trabajo que busca darles visibilidad en sus entornos sociales. Gracias a ello estaríamos luchando a favor de la erradicación del hambre en el mundo. Si las mujeres rurales tuviesen un acceso equitativo a los recursos productivos, los rendimientos agrícolas aumentarían y habría entre 100 y 150 millones menos de personas con hambre. Estos también son datos estadísticos, pero en positivo.

martes, 14 de febrero de 2012

La desigualdad social de las mujeres rurales versus la seguridad alimentaria.

Por  Carlos Timiraos

La desigualdad social que sufren las mujeres rurales en América Latina, África y Asia se refleja claramente en el limitado acceso y control que tienen a los recursos necesarios para asegurar su alimentación y la de sus familias. Las mujeres rurales de estas regiones del mundo cuentan con un derecho a la propiedad y uso de la tierra muy limitado o inexistente.

En ocasiones el pequeño campo de cultivo es propiedad del esposo que ha emigrado a la ciudad para ganar un poco de dinero, y la mujer (que ahora ejerce de cabeza de familia) se ve con las manos atadas ya que sólo puede disponer de esa tierra para cultivarla pero sin poder tener acceso a los créditos y al uso de las tecnologías que puedan aumentar la productividad de sus campos o reducir los efectos adversos que el cambio climático ocasiona en sus cultivos.

En otras ocasiones, los campos son de toda la comunidad en las que las mujeres viven, y son los jefes de la comunidad los que deciden que se hace con esas tierras, sin tener en cuenta para nada la opinión de las mujeres.

Las mujeres tampoco tienen un reconocimiento al importante papel social que juegan al asegurar la alimentación de sus comunidades; como tampoco se reconocen todos los trabajos que realizan para sostener a la familia. Lejos de ellas quedan los programas y políticas públicas de desarrollo rural que los gobiernos de los países de estas regiones del mundo aplican en cada uno de los países y que no reflejan ni ayudan a mejorar el nivel de vida ni la realidad social en la que viven día a día millones de mujeres rurales del mundo.

viernes, 14 de octubre de 2011

15 de Octubre - Las mujeres son fundamentales para las economías rurales

No es casualidad el hecho de que se escogiera el 15 de Octubre como fecha para celebrar el Día internacional de las mujeres rurales.

La elección de esta fecha pone de relieve la contribución de las mujeres rurales a la seguridad alimentaria y al desarrollo de las zonas rurales del mundo entero, contribución que pasa en gran parte desapercibida. Debido al papel fundamental que desempeña la mujer rural en la producción, gestión y utilización de los alimentos y recursos naturales, se sugirió que el Día Internacional de la Mujer Rural fuera el 15 de octubre, es decir, la víspera del Día Mundial de la Alimentación.

Con esta  celebración se busca reconocer, a nivel mundial, la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.

En este año 2011, la ONU ha querido destacar el papel fundamental que las mujeres rurales desempeñan en las economías rurales de los países desarrollados y en desarrollo.

"Este año, el Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebra en un momento en que se ha agudizado la conciencia de la importante contribución que hacen las mujeres al progreso social. Con justa razón, se ha reconocido la función que cumplen las mujeres en el apoyo de movimientos en pro de la democracia, los derechos humanos y la paz. Igualmente destacable es su contribución al desarrollo sostenible. En este Día Internacional, exhorto a todos los asociados a reconocer la contribución de las mujeres rurales a nuestro mundo y a ayudarlas a hacer todavía más por nuestro futuro común", ha pedido el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon en su mensaje a propósito de la celebración.

Las mujeres rurales trabajan entre 14 y 16 horas diarias en actividades de cuidado del hogar y la familia, producción y procesamiento de alimentos y cría de animales. Son con frecuencia las principales productoras de cultivos de subsistencia, las encargadas de la recolección de agua y leña para sus familias y -también- las promotoras de la organización de sus comunidades, quienes exigen el cumplimiento de los derechos y mantienen el vínculo con el territorio.

A pesar de la enorme responsabilidad que asumen, las mujeres rurales carecen de acceso igualitario a las oportunidades y a los recursos, lo cual dificulta su progreso y por ende el de todas las personas. Se podría sacar de la pobreza a más de 100 millones de personas si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos productivos, según la FAO. La productividad de las explotaciones agrícolas a cargo de mujeres aumentaría hasta un 30%. El número de personas hambrientas se reduciría hasta un 17%, lo cual redundaría en mejoras para no menos de 150 millones de personas. Los beneficios se propagarían aún más al obtener los hijos de esas mujeres un mejor acceso a los servicios de salud, educación y nutrición.


Por Lola Pena

En España, el mundo rural representa el 80% del territorio español y tan sólo el 20% de la población total española. La población rural está envejecida, masculinizada y con un alto índice de emigración de las mujeres y los jóvenes hacia los núcleos de mayor población, sobre todo en busca de formación y de empleo. 

El 65% de las mujeres rurales se declara ama de casa, lo que además de las tareas domésticas acarrea el cuidado de personas dependientes, enfermos y niños. Sin embargo, la complicada situación de crisis económica y de altos índices de paro, ha forzado a un elevado número de mujeres a salir de casa en busca de trabajo. Las mujeres rurales que permanecen y trabajan en el mundo rural garantizan la vida en los pueblos y la supervivencia de numerosas explotaciones agrarias.

"El medio rural no se puede entender sin las mujeres y por eso hay que seguir trabajando por la igualdad para poder avanzar". De esta manera ve la situación de las mujeres rurales en España la actual Ministra de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, quién también, ha recordado la apuesta del Gobierno por la igualdad en el medio rural con la recientemente aprobada Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Familiares Agrarias que ha contado en las Cortes con el consenso de todos los grupos políticos.  Para Rosa Aguilar, esta Ley “hace visible el trabajo de las mujeres en el campo; favorece su independencia económica; impulsa su participación en todos los ámbitos de la sociedad; potencia su acceso a todas las prestaciones e incentivos públicos y hace más efectiva la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en nuestro medio rural”.

Para la ONU debemos invertir en las mujeres rurales; eliminar la discriminación de que son objeto en la legislación y en la práctica; asegurar que las políticas respondan a sus necesidades; brindarles acceso en pie de igualdad a los recursos y proporcionarles una función que desempeñar en la adopción de decisiones. De esta manera  impulsaremos el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria y lograremos un planeta más justo e igualitario para la humanidad.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Nicaragua: La prosperidad de las mujeres rurales de la mano del Bono Productivo Alimentario

Unas 84 mil mujeres rurales nicaragüenses se han visto beneficiadas con el Bono Productivo Alimentario (BPA), un programa que impulsa el Gobierno Sandinista para potenciar la capacidad productiva de las familias campesinas de modo que puedan alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria necesarias para tener un nivel de vida adecuado.

Por Carlos Timiraos

El BPA consiste en la entrega de un paquete de insumos básicos que contiene animales, semillas y árboles frutales. A corto plazo, con este programa se aspira a que cada familia del campo tenga en su mesa leche, carne, huevos, fruta, verduras y cereales. Y si existe algún excedente de esta producción que se pueda vender en los mercados locales, éste se convierte en un ingreso económico de gran ayuda para la mayor parte de estas familias, que hasta ahora se veía abocadas al hambre y la miseria.

Al mismo tiempo, las mujeres rurales que participan en este programa han mejorado en su autoestima, se sienten que son importantes, que son dueñas de sus bienes y que tienen voz y voto. Comienzan a tener valor para conocer y luchar por sus derechos.

Más información:
.- Bono Productivo Alimentario en respuesta al efecto de la crisis financiera internacional en los sectores campesinos empobrecidos
.- Las mujeres rurales en Nicaragua van mejorando su situación

lunes, 8 de noviembre de 2010

Paraguay: Mujeres rurales e indígenas rechazan los productos transgénicos

El pasado martes 2 de noviembre, la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) emitió un comunicado en el que repudia la resolución 2.158 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que autoriza la investigación de Organismos Genéticamente Modificados (OGM o transgénicos), en Paraguay.

Los argumentos a favor de estas investigaciones que arguye el MAG son los mismos de siempre: que los transgénicos son el camino correcto para acabar con hambre, que son de bajo riesgo y que no perjudican a nadie, que los transgénicos son de uso habitual en otros países...

Los sectores campesino e indígena llevan años denunciando las consecuencias del sistema de producción en monocultivo que enferma, mata y empobrece a comunidades enteras en el interior del país. El cultivo de transgénicos sólo favorece a los grandes productores e intereses transnacionales.

CONAMURI en su comunicado denuncia que los ensayos de transgénicos en Paraguay representan una ofensa a la lucha de las organizaciones campesinas e indígenas, que buscan sistemas de producción acordes a la protección de la vida, las comunidades y el medio ambiente.

La Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas surge allá por el año 1999 cuando en el Día Internacional de las Mujeres Rurales, 15 de Octubre, se reunieron en Asunción, capital de Paraguay,  más de 300 mujeres trabajadoras rurales e indígenas, de aproximadamente 100 comités de mujeres de diversas organizaciones y comunidades de casi todos los departamentos del país. Su principal objetivo fue iniciar la construcción de una organización nacional de mujeres que articule las reivindicaciones y propuestas de las mujeres rurales e indígenas paraguayas.

CONAMURI se convierte en un espacio propio de las mujeres campesinas e indígenas para la defensa de sus derechos; y para la búsqueda de alternativas frente a la situación de pobreza, discriminación y exclusión social que sufren por razones de clase, etnia y género.

Ahora luchan contra los transgénicos que están llegando al país y que lo único que hacen es cortar la esperanza por un futuro mejor a miles de campesinos e indígenas que ya están sobreviviendo en la miseria y en la pobreza. CONAMURI expresa que la decisión tomada por el MAG es un  atropello y burla a  la voluntad de las comunidades campesinas e indígenas. Las mujeres de CONAMURI permanecerán movilizadas hasta que se revea la resolución 2.158 y convocarán a todas las demás organizaciones sociales, rurales y urbanas paraguayas a hacer frente a esta decisión orquestada por MAG y  totalmente apoyada y promovida por ciertos medios de comunicación nacionales.

jueves, 30 de septiembre de 2010

El cambio climático y las mujeres rurales

Desde el próximo 29 de Noviembre y hasta el 10 de Diciembre se van a reunir en Cancún (México) los más altos representantes del mundo en la XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16).

En este encuentro internacional estarán los delegados gubernamentales de los Estados Parte de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto, así como observadores, funcionarios internacionales y la sociedad civil organizada.

El principal objetivo de la conferencia será concluir un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima que se aplique a partir de 2012, después de que la Conferencia de Copenhague de 2009 fracasara en encontrar tal acuerdo.

Por Carlos Timiraos
El cambio climático está afectando al mundo entero. Pero de momento son más las voces que se levantan que las acciones que se hacen para contener este cambio. Los principales países emisores de gases a la atmósfera que luego producen el efecto invernadero son Estados Unidos, China, Unión Europea, Rusia e India, los mismos que se niegan a aplicar las medidas correspondientes para contrarrestar el problema.

Los pobres de las zonas rurales del mundo son los más perjudicados por el cambio climático, pero sus preocupaciones no están en el centro del debate público.

Alrededor de 3.000 millones de personas viven en áreas rurales en países en desarrollo. Eso es casi la mitad de la población mundial. 2.500 millones están involucrados de una u otra manera en la agricultura. 1.500 millones son cultivadores a pequeña escala. Más de 1.000 millones viven con menos de una dólar al día. De los 1.000 millones que viven en la pobreza absoluta, 800 millones residen en zonas rurales.

De todas estas cifras podemos deducir que no sólo es necesario erradicar la pobreza para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (establecidos en 2000 con 2015 como plazo), sino que también se hace necesario invertir mucho más en las áreas rurales del mundo para luchar contra el cambio climático.

Los pobres que viven en áreas rurales son los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Son los menos capaces de adaptarse y hacerle frente. Viven en tierras ecológicamente frágiles: montañas, áreas costeras y desiertos. Dependen de sectores vulnerables, como la agricultura, la pesca y la silvicultura. También carecen de capacidad institucional y financiera para protegerse.

El papel que juegan las mujeres rurales para mejorar el medio ambiente y conseguir la sostenibilidad es fundamental para el medio rural y para el resto del mundo.

Las consecuencias que todos sufrimos con el cambio climático que está sufriendo el planeta son especialmente alarmantes en el caso de las mujeres que viven en el campo.

La falta de lluvias o el exceso de las mismas arruinan las temporadas de siembra y recolección, por lo que las cosechas disminuyen drásticamente los ingresos de las campesinas y la seguridad alimentaria de las familias rurales. Numerosas investigaciones muestran que las mujeres más pobres suelen sufrir más los efectos del cambio climático porque tienen menos acceso a los recursos. Les cuesta más recolectar agua y conseguir leña para el fuego. Las niñas y adolescentes suelen tener que abandonar la escuela para ayudar en las labores domésticas.

Las mujeres rurales, que constituyen la mayoría de la población dedicada a la agricultura, son parte de la solución frente al problema del cambio climático, ya que contribuyen a contrarrestar algunos de los efectos del cambio climático mediante técnicas nativas o nuevos métodos de adaptación, tales como las prácticas agrícolas sostenibles, como la plantación de árboles y el manejo sustentable de los bosques. De este modo, la mujer rural contribuye a hacer de este mundo un lugar más habitable.

Las mujeres rurales juegan un importante rol como productoras de alimentos. Con una población cada vez mayor y una creciente demanda de alimentos, ellas se enfrentan hoy al desafío de producir más con menos recursos.

La inversión en el desarrollo de la capacidad de producción de las mujeres ha sido escasa a nivel mundial. Y eso debe cambiar. Con mejores equipos y mayor acceso a la tierra, al agua y a los insumos las mujeres rurales podrían producir alimentos en mayor cantidad así como en mejores condiciones.

En este sentido, mejorar la capacidad de producción y sostenibilidad de la mujer rural mediante la educación, el entrenamiento, la capacitación y la tecnología apropiada es vital para evitar el hambre a nivel mundial y garantizar la seguridad alimentaria.

Al favorecer mejores condiciones de vida y de trabajo para la mujer rural avanzamos hacia un mundo mejor en el que los efectos del cambio climático puedan ser mitigados, y la malnutrición y el hambre sean reducidos considerablemente.

El enfoque de género es un requisito para el éxito de cualquier intervención o intento de mitigar los efectos negativos del cambio climático. Muchos de los proyectos y políticas implementadas por los gobiernos centrales y locales han fracasado porque no han tomado en cuenta las opiniones de las mujeres o porque no integran el eje de género a las propuestas.