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lunes, 29 de junio de 2015

México - Quintana Roo: Las parteras como agentes de salud

En muchos lugares del mundo, las parteras son las únicas que acompañan a las mujeres rurales durante todo su embarazo. Las mujeres viven lejos de cualquier hospital o centro sanitario y son las parteras las que les ayudan antes, durante y después de sus partos.

Antes las parteras seguían las viejas costumbres ancestrales aprendidas de sus madres y abuelas, también parteras. Este saber se traspasaba de unas mujeres a otras, de generación en generación, dentro de las comunidades rurales.

Pero los tiempos cambian y ahora es bueno que las parteras se formen para ayudar mejor a las mujeres rurales.

Un ejemplo de estos avances lo tenemos en México, más concretamente en el estado de Quinta Roo, en donde la Secretaría Estatal de Salud está formando a las parteras con el fin de que sean capaces de reconocer las signos de alarma o de problemas en las embarazadas para remitirlas al hospital más cercano con el tiempo suficiente para que se les pueda ayudar a llevar a buen término sus embarazos.

Más información:





martes, 7 de febrero de 2012

La mutilación genital femenina: una lacra social a eliminar de nuestro mundo


Ayer fue 6 de Febrero. Nuestras vidas transcurren con pequeños altibajos preocupados por la crisis económica que todo lo inunda. Pero a mí el día de ayer me pesa todavía en la mente. Por desgracia se conmemoró un año más el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Ablación Genital Femenina.


Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mutilación genital femenina (MGF) afecta a alrededor de 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo, y cada año más de 3 millones de niñas corren riesgo de sufrirla, sobre todo en el mundo rural.


Hay países del mundo en que esta lacra social está muy extendida. Se practica de forma habitual en 28 países de África, y en otros de Asia y Oriente Medio. En Egipto, por ejemplo, el 72 por ciento de las niñas y mujeres de entre 15 y 30 años han sido víctimas de la ablación, especialmente en las zonas rurales del sur del país.  En algunos países como el mismo Egipto, Sudán y Mali existen grupos religiosos que promocionan la mutilación genital, y tildan a los se oponen de neocolonizadores.


Las causas de la MGF consisten en una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales existentes dentro de las familias y de las comunidades. Luchar contra ellos es muy difícil, dado que la MGF está socialmente bien vista y hasta cierto punto deseada dado que contribuye a la buena crianza de las niñas. Es una forma de irlas preparando para su vida adulta y el matrimonio.


En esta lucha contra la MGF la Organización Mundial de la Salud ha hecho especial hincapié este año 2012 en una tendencia preocupante pues de no atajarla fomentará cada vez más la mutilación. En muchas sociedades rurales y en las zonas periurbanas que rodean las ciudades son los propios prestadores de la atención sanitaria quienes están realizando las MGF a las niñas, contribuyendo así a legitimizar y mantener esta práctica.


Paso a paso vamos avanzando.
Por Lola Pena.


Sin embargo, no todo es negativo... Algunos gobiernos están comenzando a entender que esta práctica socialmente aceptada es muy perjudicial para la salud sexual y reproductiva de sus mujeres y están aprobando leyes contra la mutilación. Éste es el caso de Senegal o Tanzania. La MGF es una práctica prohibida en Tanzania desde 1998, y en Senegal desde enero de 1999.


Lo que ocurre es que estas leyes no se están aplicando de manera efectiva. En el norte de Senegal, lejos de la capital del país, Dakar, todavía pervive la MGF. Es más, los líderes religiosos de la zona consideran que abolir esas prácticas significa ir contra el Islam. La ablación y el matrimonio forzado es algo que se ve como normal en la vida de una mujer dentro de estas comunidades rurales.


Pero la peor parte de estas historias vitales la viven siempre las niñas; unas niñas que con el paso de los años se convertirán en las futuras mujeres de una sociedad donde son casi siempre invisibles.  Una niña que haya sufrido MGF tendrá toda su vida graves problemas físicos y psicológicos, similares a los que tienen las menores que son víctimas de abusos sexuales. Hay riesgos que son inmediatos para su salud como pueden ser hemorragias e infecciones en la zona amputada. Pero también sufren problemas a largo plazo como pueden ser infecciones crónicas, relaciones sexuales dolorosas e infertilidad (que las puede llevar a ser rechazadas por sus maridos al no poder darles hijos). Y cuando les pueden dar hijos, estas mujeres también pueden tener complicaciones durante el embarazo y el parto, momento en el cual no sólo sufren las mujeres sino también los recién nacidos.


Sin embargo miremos hacia el futuro y trabajemos por mejorarlo. Pensemos que se están dando pasos en la lucha para acabar con esta horrible práctica.  Apoyar la educación sanitaria, luchar para romper viejos tabúes sociales, sensibilizar a toda la comunidad, formar a las mujeres rurales para que puedan defender y exigir sus derechos sexuales y reproductivos son algunos de estos pasos. No son muchos pero pensemos siempre que son unos pequeños pasos hacia adelante, aunque nos quede mucho camino por recorrer...

Más información:


.- Dossier sobre la mutilación genital femenina.



jueves, 4 de noviembre de 2010

Perú: Mujeres campesinas e indígenas esterilizadas a la fuerza buscan justicia

Entre los años 1990 y 2000, el gobierno de Alberto Fujimori puso en funcionamiento un Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar, con el que se buscaba rebajar la tasa de fecundidad a 2'5 hijos por mujer en el año 2000.

Este programa de planificación ofrecía distintos métodos anticonceptivos, entre ellos la esterilización quirúrgica voluntaria. La campaña sanitaria se dirigía a la población campesina pobre, de ambos sexos, pero en la práctica las intervenciones se practicaban más a las mujeres. Como resultado hubo unas 300.000 esterilizaciones, de las cuales más de 2.000 fueron forzadas.

Muchas mujeres fueron engañadas aprovechando su desconocimiento, amenazadas o ‘compradas’ con dinero y alimentos a cambio de las esterilizaciones. Si no obtenían su consentimiento de forma voluntaria, bastaba la decisión del marido. En algunos casos las esterilizaciones se realizaban sin avisar, cuando eran internadas en hospitales para parir.

Muchas de estas mujeres pasaron años buscando justicia a lo que les habían hecho hasta que el 26 de mayo de 2009, el fiscal a cargo de Derechos Humanos, Jaime Schwartz, archivó un caso contra cuatro ex-ministros de Salud del régimen de Fujimori con el alegato de que las imputaciones habían prescrito, al considerar que los posibles delitos eran contra la vida, el cuerpo y la salud, y de homicidio culposo. La parte acusadora, en cambio, había pedido juzgar a los acusados por un delito de genocidio y tortura.


A pesar de todo, la Asociación de Mujeres Afectadas por las Esterilizaciones Forzadas de Anta, una provincia andina del departamento de Cusco, decidió continuar con su lucha y ahora ha presentado una nueva demanda contra los responsables de la política de planificación familiar del último cuatrienio de Fujimori.

La asociación congrega a un centenar de campesinas que documentaron con sus testimonios lo que se escondió tras el Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar, que impuso a la fuerza y con engaños el ex mandatario mientras lo presentaba como un plan contra la pobreza. 

En la región de Anta, la esterilización se produjo casa por casa. Las autoridades de Salud de la zona fueron obligadas a cumplir unas cuotas de mujeres intervenidas y las afectadas pertenecían a una misma comunidad indígena. Ellas continúan pidiendo justicia. Ya no tienen nada que perder.

Más información: