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martes, 22 de octubre de 2013

7 apuntes sobre las mujeres rurales


  • El papel de la mujer rural es fundamental en la economía de las zonas rurales sobre todo para garantizar la seguridad alimentaria de la población, la promoción del desarrollo agrícola y rural y la erradicación de la pobreza rural.
  • Naciones Unidas destaca la importancia del empoderamiento de las mujeres rurales y de su participación social y política, como elemento prioritario para conseguir el desarrollo rural.
  • Para ONU Mujeres, cuando la seguridad alimentaria mejora en una zona rural es porque las mujeres de esa zona tienen más oportunidades de encontrar trabajo y de dar una educación a sus hijos. Junto a esto también se tiene que dar un acceso más equitativo entre hombres y mujeres a los recursos de la tierra y del agua para que de esta manera se puedan incrementar la productividad de los campos y la venta de sus productos. Asegurar una buena gestión del agua y de los servicios de saneamiento son también factores fundamentales para la consecución de la seguridad alimentaria.
  • Según datos de la FAO, las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo (desde el 20% en América Latina hasta el 50% en Asia oriental y África subsahariana).
  • Las raíces profundas de la pobreza rural se encuentran en el desequilibrio entre lo que las mujeres hacen y lo que tienen. Si las mujeres tuvieran mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas de un 20% a un 30% y la producción agrícola total en los países en desarrollo podría aumentar en un 2,5 % a 4%, lo que a su vez permitiría reducir el número de personas hambrientas en el mundo entre un 12% y un 17%.
  • La situación de la mujer es muy frágil en la sociedad rural campesina, en primer lugar porque no es valorado su aporte a la familia y a la comunidad. Esto repercute en su autoestima, llegando, en casos extremos, a justificar ellas mismas la violencia familiar que sufren; de ahí la necesidad de brindarles la oportunidad de mejorar su posición dentro de la familia y la comunidad a través de la generación de ingresos económicos.
  • La mayoría de los pobres del mundo son mujeres pero, paradójicamente, son ellas las que tienen la responsabilidad de alimentar a sus familias, y a sí mismas. Cultivan, cosechan y cazan o pescan los alimentos, llevan agua y leña a la casa, y preparan y cocinan los alimentos. A pesar de lo cual, estas mujeres son las últimas de la fila a la hora de acceder a los recursos, a la capacitación y a los préstamos financieros. En muchos países, las dificultades de las mujeres rurales están empeorando debido a la feminización de la pobreza, la degradación medioambiental, la inseguridad alimentaria, y la desigualdad de género en materia jurídica, entre otros aspectos. 

martes, 19 de marzo de 2013

Escalera contra la violencia de género

Casi todos los días las noticias nos sorprenden con algún caso espeluznante de violencia de género. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hasta un 60% de las mujeres del mundo sufre algún tipo de abuso físico o sexual a lo largo de su vida, y en casi la mitad de las agresiones sexuales las víctimas son niñas menores de 16 años. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar las desorbitadas cifras de violencia contra las mujeres sin hacer nada? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer sin movilizarnos?

En ocasiones, casos puntuales de violencia de género de gran impacto social, como fue el caso de la estudiante de medicina violada y asesinada en un autobús en la India, hacen que la sociedad se movilice. La gente estalla harta de aguantar y acude a las manifestaciones. Los gobiernos, temerosos de perder su poder, reestructuran o redactan nuevas leyes que luchen contra la violencia hacia las mujeres. Pero en cuanto la opinión pública se tranquiliza, todo vuelve a su ritmo habitual; los gobiernos se olvidan también de aplicar fondos económicos que respalden las medidas legislativas que acaban de adoptar, con lo que la violencia de género se perpetúa en el tiempo y en la sociedad.

Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo que nada podemos hacer al respecto, que deben ser las políticas públicas y sociales que los Estados aplican las que deben acabar contra esta lacra social. Y sí, los Estados deben hacer más y con más celeridad y resolución por defender los derechos de todas las mujeres, pero eso no lo es todo.

Hace pocos días se han celebrado dos acontecimientos internacionales que han tenido a la violencia de género como punto central de sus agendas. El primero de ellos fue el Día Internacional de la Mujer, que se celebró el pasado 8 de Marzo. En ese día, conmemorado bajo el lema "Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres" Michelle Bachelet, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, nos dijo que, “no hay lugar en el siglo XXI para la discriminación y la violencia contra mujeres y niñas.”

En la segunda actividad internacional de la que estamos hablando fue la 57ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, que finalizó el pasado 15 de Marzo. En esta reunión se ha aprobado una declaración histórica en contra de la violencia de género. Y es histórica porque, por primera vez, países musulmanes como Irán, Libia, Sudán o Egipto forman parte de los 130 estados que respaldaron el texto con su firma.

En el documento la Comisión pide a los estados que condenen con fuerza todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas y que se abstengan de invocar toda costumbre, tradición o consideración religiosa para sustraerse a la obligación de poner fin a esta violencia. El documento también pide, entre otras cosas, que los Estados prohíban los matrimonios de menores o los matrimonios forzados, y la mutilación genital femenina, al tiempo que reclama que a las víctimas de violencia se les facilite contracepción de emergencia y se les ofrezca la posibilidad de abortar.

Todo esto es un gran avance a nivel de política internacional con respecto a la lucha contra la violencia de género. Pero, y nosotras, ¿qué podemos hacer?

Desde la sociedad civil, desde nuestro día a día, también podemos y debemos hacer cosas:

  • Sensibilización: Hablar y denunciar el tema ante la sociedad para que se sitúe contra la violencia de género.
  • Educación: Desde la escuela, desde las familias, para que las nuevas generaciones crezcan interiorizando otros roles sociales que contribuyan a una igualdad real entre mujeres y hombres.
Y es que muchas veces somos las propias mujeres las que contribuimos a que los roles que la sociedad patriarcal nos tiene asignados se perpetúen en el tiempo. Cosas tan cotidianas como que no dejemos que los niños de la casa pongan o quiten la mesa o hagan su cama por las mañanas se convierten en el primer escalón hacia la desigualdad entre mujeres y hombres.


Partiendo de este primer escalón vamos poniendo sin darnos cuenta los siguientes escalones hasta construir la escalera de la desigualdad social, una escalera que deja a la mujer al pie de la misma y que permite al hombre subir peldaño a peldaño hasta llegar a lo más alto.

La solución contra esta desigualdad social, que es la base en la que se apoya la violencia de género que las mujeres sufrimos en el mundo, está en conseguir que las niñas y niños vayan subiendo juntos, de la mano, esta escalera y que juntos lleguen al último escalón. Así nadie será más que nadie ni estará por encima de nadie por el mero hecho de ser hombre o mujer. Así comenzaremos a construir una nueva sociedad igualitaria.

lunes, 30 de julio de 2012

ONU Mujeres trabaja a favor del empoderamiento de las mujeres rurales


Los datos estadísticos hacen que nos enfrentemos a la cruda realidad:
  • En 2010, 925 millones de personas padecían de hambre crónica, 60 por ciento de las cuales eran mujeres.
  • La carga de los trabajos de cuidados no remunerados es considerable. En el mundo hay 884 millones de personas que no tienen agua potable; 1.600 millones de personas que no tienen una fuente fiable de energía; 1.000 millones de personas que no tienen acceso a caminos; 2.600 millones de personas que no tienen servicios sanitarios adecuados; y 2.700 millones de personas que dependen de fogatas y de cocinas tradicionales. Las mujeres rurales están a cargo de la mayoría de los trabajos no remunerados a causa de la falta de infraestructuras y de servicios.
  • La agricultura da sustento al 86 por ciento de las mujeres y los hombres rurales, y emplea a unos 1.300 millones de pequeños agricultores propietarios de tierra y a trabajadores agrícolas sin tierra propia, 43 por ciento de los cuales son mujeres.

Pero que la cruda realidad sea ésta no quiere decir que nos tengamos que conformar con que sea así.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

Para luchar contra estos datos y con los objetivos generales de potenciar económicamente a las mujeres rurales mejorando su seguridad alimentaria, su acceso y control sobre los recursos productivos, reduciendo su carga de trabajo y fortaleciendo su participación y liderazgo en el gobierno local y las organizaciones de productores rurales, el programa “Aceleración del progreso en materia de empoderamiento económico de las mujeres rurales” busca el desarrollo social y económico de las mujeres rurales del mundo.

Este es un programa conjunto de 5 años que contará con la participación de varios organismos del Sistema de las Naciones Unidas. La voz cantante, y parece que la coordinación, la está llevando a cabo ONU Mujeres. A demás cuenta con los tres organismos que tienen su sede en Roma y que luchan contra el hambre: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

El programa nació como idea en la 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la mujer (CSW56) que se celebró en Nueva York del 27 a 9 de Marzo de 2012. Esta reunión se centró en el empoderamiento de las mujeres rurales y su papel en la erradicación de la pobreza y el hambre, en el mundo.

Los cuatro organismos internacionales tienen este programa como una prioridad y como una oportunidad de obtener resultados reales y de servir de modelo para otras iniciativas. En principio se va a presentar en Nueva York, con ocasión de la Asamblea General de la ONU en Septiembre de este año, y en Roma, en el Día Internacional de la Mujer Rural, el 15 de octubre de 2012.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
El programa será implementado en un primer momento en 7 países: Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda.

 Los resultados que se buscan obtener con este programa son:
  • Mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las mujeres rurales, aumentando para ello el potencial productivo de los pequeños agricultores. A través del acceso y control de los recursos productivos las mujeres también consiguen ocuparse de la protección social y de mejorar el control y la gestión de los locales de reservas de alimentos que favorecen la seguridad alimentaria.
  • Creación, apoyo y desarrollo de empresas de mujeres rurales que les permitan mejorar sus ingresos y oportunidades. El apoyo a las asociaciones y pequeñas empresas de mujeres rurales promoviendo su participación en los mercados tiene como resultado que las mujeres pueden sostener económicamente a sus familias.
  • Favorecer el liderazgo de las mujeres rurales lo que supone una mayor representación y participación en las instituciones rurales y en la formulación de leyes, políticas y programas que se promuevan en las organizaciones de productores rurales, cooperativas y sindicatos, y en el gobierno local.
  • Desarrollar políticas de equidad de género sensibles con el empoderamiento económico de las mujeres rurales. Esto favorecerá que se impulsen reformas legislativas y de políticas para la aplicación efectiva de los derechos de las mujeres rurales y su acceso a un empleo asalariado digno y con protección social.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
Esperemos que este buena iniciativa no se quede en solamente palabras y que dentro de 5 años podamos contar que ha sido todo un éxito. Las mujeres rurales de Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda serán las primeras que favorecerse de un trabajo que busca darles visibilidad en sus entornos sociales. Gracias a ello estaríamos luchando a favor de la erradicación del hambre en el mundo. Si las mujeres rurales tuviesen un acceso equitativo a los recursos productivos, los rendimientos agrícolas aumentarían y habría entre 100 y 150 millones menos de personas con hambre. Estos también son datos estadísticos, pero en positivo.