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martes, 10 de septiembre de 2013

Alfabetizar a las niñas es apostar por un futuro mejor

Según datos de la Unesco, en el mundo hay un total de 495.360.000 mujeres analfabetas y 36.180.000 niñas sin escolarizar.

Las familias pobres, especialmente de zonas rurales, y las actitudes machistas impuestas social y culturalmente marcan la brecha existente con respecto a la escolarización de las niñas y de los niños. La población femenina, tanto mujeres como niñas, tiene un acceso menor a la educación que los hombres. Si hay dinero para mandar a algún hijo a la escuela éste será sin duda un niño. Las niñas seguirán colaborando en las tareas domésticas de las casas atendiendo a sus hermanos más pequeños y a los ancianos de las familias, para después seguir trabajando en los cultivos familiares en el campo.

Las tres cuartas partes de los analfabetos del mundo se encuentran en el África Subsahariana  y Asia. En países como Níger, Burkina Faso, Pakistán y Bangladesh el 64% de las mujeres adultas son analfabetas.

La alfabetización de las mujeres y niñas favorece que ellas mismas puedan defender sus derechos civiles, socio-culturales, de género. Favorece también la participación ciudadana para que las mujeres sean capaces de tomar la iniciativa en temas como la gestión del agua y de la alimentación dentro de sus comunidades rurales.


El círculo vicioso formado por la pobreza, la desigualdad social y los altos niveles analfabetismo es una mezcla muy perjudicial para las comunidades rurales  que no permite a las personas romper ese círculo de pobreza en el que se encuentran.
Para luchar contra esta espiral de subdesarrollo se deberían llevar a cabo programas sociales que promuevan el desarrollo integral de la población rural, especialmente de las mujeres y de las niñas. La mujer rural, indígena y campesina, que aprende a leer y a escribir puede mejorar la nutrición y la salud de su familia (disminuyendo la mortalidad materno-infantil), puede proteger mejor el medio ambiente aprendiendo prácticas agro-ecológicas sostenibles, puede fortalecer su liderazgo en la comunidad y favorecer la igualdad de género. De esta manera estaremos apostando por un futuro mejor y por una sociedad más justa.

lunes, 30 de julio de 2012

ONU Mujeres trabaja a favor del empoderamiento de las mujeres rurales


Los datos estadísticos hacen que nos enfrentemos a la cruda realidad:
  • En 2010, 925 millones de personas padecían de hambre crónica, 60 por ciento de las cuales eran mujeres.
  • La carga de los trabajos de cuidados no remunerados es considerable. En el mundo hay 884 millones de personas que no tienen agua potable; 1.600 millones de personas que no tienen una fuente fiable de energía; 1.000 millones de personas que no tienen acceso a caminos; 2.600 millones de personas que no tienen servicios sanitarios adecuados; y 2.700 millones de personas que dependen de fogatas y de cocinas tradicionales. Las mujeres rurales están a cargo de la mayoría de los trabajos no remunerados a causa de la falta de infraestructuras y de servicios.
  • La agricultura da sustento al 86 por ciento de las mujeres y los hombres rurales, y emplea a unos 1.300 millones de pequeños agricultores propietarios de tierra y a trabajadores agrícolas sin tierra propia, 43 por ciento de los cuales son mujeres.

Pero que la cruda realidad sea ésta no quiere decir que nos tengamos que conformar con que sea así.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

Para luchar contra estos datos y con los objetivos generales de potenciar económicamente a las mujeres rurales mejorando su seguridad alimentaria, su acceso y control sobre los recursos productivos, reduciendo su carga de trabajo y fortaleciendo su participación y liderazgo en el gobierno local y las organizaciones de productores rurales, el programa “Aceleración del progreso en materia de empoderamiento económico de las mujeres rurales” busca el desarrollo social y económico de las mujeres rurales del mundo.

Este es un programa conjunto de 5 años que contará con la participación de varios organismos del Sistema de las Naciones Unidas. La voz cantante, y parece que la coordinación, la está llevando a cabo ONU Mujeres. A demás cuenta con los tres organismos que tienen su sede en Roma y que luchan contra el hambre: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

El programa nació como idea en la 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la mujer (CSW56) que se celebró en Nueva York del 27 a 9 de Marzo de 2012. Esta reunión se centró en el empoderamiento de las mujeres rurales y su papel en la erradicación de la pobreza y el hambre, en el mundo.

Los cuatro organismos internacionales tienen este programa como una prioridad y como una oportunidad de obtener resultados reales y de servir de modelo para otras iniciativas. En principio se va a presentar en Nueva York, con ocasión de la Asamblea General de la ONU en Septiembre de este año, y en Roma, en el Día Internacional de la Mujer Rural, el 15 de octubre de 2012.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
El programa será implementado en un primer momento en 7 países: Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda.

 Los resultados que se buscan obtener con este programa son:
  • Mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las mujeres rurales, aumentando para ello el potencial productivo de los pequeños agricultores. A través del acceso y control de los recursos productivos las mujeres también consiguen ocuparse de la protección social y de mejorar el control y la gestión de los locales de reservas de alimentos que favorecen la seguridad alimentaria.
  • Creación, apoyo y desarrollo de empresas de mujeres rurales que les permitan mejorar sus ingresos y oportunidades. El apoyo a las asociaciones y pequeñas empresas de mujeres rurales promoviendo su participación en los mercados tiene como resultado que las mujeres pueden sostener económicamente a sus familias.
  • Favorecer el liderazgo de las mujeres rurales lo que supone una mayor representación y participación en las instituciones rurales y en la formulación de leyes, políticas y programas que se promuevan en las organizaciones de productores rurales, cooperativas y sindicatos, y en el gobierno local.
  • Desarrollar políticas de equidad de género sensibles con el empoderamiento económico de las mujeres rurales. Esto favorecerá que se impulsen reformas legislativas y de políticas para la aplicación efectiva de los derechos de las mujeres rurales y su acceso a un empleo asalariado digno y con protección social.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
Esperemos que este buena iniciativa no se quede en solamente palabras y que dentro de 5 años podamos contar que ha sido todo un éxito. Las mujeres rurales de Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda serán las primeras que favorecerse de un trabajo que busca darles visibilidad en sus entornos sociales. Gracias a ello estaríamos luchando a favor de la erradicación del hambre en el mundo. Si las mujeres rurales tuviesen un acceso equitativo a los recursos productivos, los rendimientos agrícolas aumentarían y habría entre 100 y 150 millones menos de personas con hambre. Estos también son datos estadísticos, pero en positivo.