Gracias a la creación de la asociación ASMUNG, las mujeres Ngobe Buglé, del norte de Panamá, han conseguido mejorar su calidad de vida, y por extensión, la de toda la comunidad.
En 1991 surgió esta asociación cuyo primer fin era el de conseguir incrementar sus ingresos preservando al mismo tiempo su cultura a través de la producción de artesanía. Con el tiempo se pasó también a luchar por la promoción de los derechos y valores de la mujer, mejorando su autoestima.
Uno de los logros más importantes es que están consiguiendo el apoyo de los hombres de la comunidad a pesar de que la labor que desarrolla ASMUNG no es la tradicional para la mujer indígena y rural, lo que supone una revolución en los patrones culturales y sociales. Es todo un desafío al orden establecido que está ayudando a mejorar las condiciones de vida de todo el pueblo Ngobe Buglé.
Si la mujer rural e indígena mejora su calidad de vida y su educación, no sólo se favorece ella de esa mejora sino que lo hace toda la comunidad. Ojalá este ejemplo que nos llega de Panamá se extienda por más rincones del mundo...
Asociación de Mujeres Ngobe (ASMUNG)
Mostrando entradas con la etiqueta Condiciones de vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Condiciones de vida. Mostrar todas las entradas
martes, 13 de septiembre de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Las mujeres rurales en Nicaragua van mejorando su situación
El gobierno sandinista nicaragüense lleva desde el año 2007 trabajando en la restitución de los derechos de las y los nicaragüenses. Un trabajo importante es el que se está haciendo con las mujeres rurales que han sido favorecidas de forma directa a través de los diferentes programas y proyectos productivos que son impulsados por las distintas instituciones del gobierno del sector agropecuario.
A través de los distintos programas sociales se busca visibilizar el trabajo de la mujer en las labores productivas, no solo en el hogar, reiterado el derecho de la mujer como sujeto del desarrollo social.
Los esfuerzos que viene haciendo el Gobierno del Poder Ciudadano de cara a mejorar las condiciones de vida de las mujeres del campo que fueron marginadas por los gobiernos anteriores también están siendo muy importantes. Se pretende combatir la pobreza y fomentar el desarrollo rural.
Las consecuencias de todos estos esfuerzos es que las capacidades desarrolladas por las mujeres desde el punto de vista técnico y productivo han aumentado. Las mujeres deben seguir adelante capacitándose para recuperar el valor que tienen dentro de sus comunidades indígenas y rurales.
Las mujeres rurales nicaragüenses ya no dependen sólo de sus maridos, padres y hermanos varones para poder subsistir. Ahora son más independientes. Han constituido sus pequeñas microempresas que les permiten comerciar con todo tipo de productos alimenticios, granos básicos, gallinas, huevos y prendas de vestir, entre otros. Esto les ha permitido ganar y manejar su propio dinero, y por lo tanto ganar en su independencia y en la mejora de las condiciones de vida de toda la familia. Si la situación de la mujer mejora, también mejora todo su entorno social.
Cierto es que todavía falta mucho trabajo por hacer, pero ya se están poniendo las primeras baldosas para conseguir construir el nuevo camino hacia el futuro de las mujeres rurales nicaragüenses.
A través de los distintos programas sociales se busca visibilizar el trabajo de la mujer en las labores productivas, no solo en el hogar, reiterado el derecho de la mujer como sujeto del desarrollo social.
| Por Jesús Dominguez |
Los esfuerzos que viene haciendo el Gobierno del Poder Ciudadano de cara a mejorar las condiciones de vida de las mujeres del campo que fueron marginadas por los gobiernos anteriores también están siendo muy importantes. Se pretende combatir la pobreza y fomentar el desarrollo rural.
Las consecuencias de todos estos esfuerzos es que las capacidades desarrolladas por las mujeres desde el punto de vista técnico y productivo han aumentado. Las mujeres deben seguir adelante capacitándose para recuperar el valor que tienen dentro de sus comunidades indígenas y rurales.
Las mujeres rurales nicaragüenses ya no dependen sólo de sus maridos, padres y hermanos varones para poder subsistir. Ahora son más independientes. Han constituido sus pequeñas microempresas que les permiten comerciar con todo tipo de productos alimenticios, granos básicos, gallinas, huevos y prendas de vestir, entre otros. Esto les ha permitido ganar y manejar su propio dinero, y por lo tanto ganar en su independencia y en la mejora de las condiciones de vida de toda la familia. Si la situación de la mujer mejora, también mejora todo su entorno social.
Cierto es que todavía falta mucho trabajo por hacer, pero ya se están poniendo las primeras baldosas para conseguir construir el nuevo camino hacia el futuro de las mujeres rurales nicaragüenses.
viernes, 12 de noviembre de 2010
La pobreza rural en América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe ha experimentado un crecimiento agroexportador y un auge de la agricultura en la primera mitad de esta década. Sin embargo el número de pobres no disminuyó. Los niveles de pobreza e indigencia en las áreas rurales de la región se sitúan en torno al 52% de la población.
Esto se debe sobre todo a que la producción agrícola se ha concentrado en algunos pocos productos (monocultivos fáciles de exportar o de dedicar a la producción de biodiesel), se ha restringido a algunas regiones, y se ha aglutinado en un número reducido de grandes empresas (en muchos casos transnaciones europeas o norteamericana que esquilman los recursos naturales de América Latina)
Otro factor importante para que no se reduzca la pobreza rural en esta región es que las características del mercado laboral en las áreas rurales favorece la perpetuidad de la pobreza entre la población que vive y se emplea allí. No existe un salario mínimo, ni protección social. No se permite la sindicalización y las formas de contratación de la mano de obra no se hacen conforme a la ley vigente. Por otra parte, una serie de problemas contribuyen a reproducir la pobreza de los trabajadores rurales, tales como el trabajo infantil y la discriminación hacia las mujeres.
Un último factor que contribuye a la pobreza rural latinoamericana es el cambio climático. La mayor parte de la población rural de la región que vive en condiciones de pobreza extrema es vulnerable a los efectos que el cambio climático tiene sobre sus cultivos. Los y las más pobres del campo de América Latina y del Caribe dependen de sus pequeñas cosechas para comer y para vender sus pocos excedentes agrícolas. Los desastres naturales que el cambio climático está ocasionando (lluvias torrenciales e inundaciones, sequías...) hacen que los campesinos pierdan sus cosechas y por lo tanto su medio de vida.
Las crisis alimentarias y las zonas con hambruna son cada vez más frecuentes. Hay hambre en Perú, en Nicaragua, en Bolivia, en Guatemala... zonas del planeta con gran riqueza medio ambiental. ¿Cómo puede ser posible esto?.
![]() |
| Mapa político de América Latina y el Caribe |
Todos estos factores junto con la escasez de tierras productivas, las malas condiciones de empleo en la agricultura y el mejor acceso a servicios básicos en las ciudades está provocando una fuerte inmigración interna desde las áreas rurales a las áreas urbanas. Esto está provocando que en las afueras de las grandes ciudades están surgiendo cada vez más poblaciones marginales de chabolas en las que vive todos estos inmigrantes.
En la actualidad, solamente en Brasil, Chile y República Dominicana, los porcentajes de indigentes urbanos son mayores que en las zonas rurales. En el resto de los países, la indigencia es básicamente rural. Pero si esta tendencia migratoria sigue su curso, en unos años, los indigentes urbanos serán mayoría.
El sector agrícola cumple un papel fundamental y estratégico, no sólo por su función primaria de producción de alimentos, sino también porque provee recursos económicos y ambientales en las zonas rurales, donde sobreviven poblaciones especialmente pobres y vulnerables a las diferentes crisis económicas, ambientales o políticas.
En América Latina la población rural se está convirtiendo en minoría. En la actualidad sólo el 22% de la población habita allí, pero son alrededor de 120 millones de personas, una cifra nada despreciable sobre todo si tenemos en cuenta que la incidencia de la pobreza es mayor en estas regiones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
