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viernes, 11 de abril de 2014

5 ideas claves de la FAO sobre las mujeres rurales






Leyendo estos días distintos documentos escritos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hemos podido ver que en este Año Internacional de la Agricultura Familiar están haciendo especial hincapié en la temática de las mujeres rurales. Cinco son los puntos que vemos que tratan con mayor insistencia:


  • Lograr un desarrollo mundial sostenible supone trabajar a la vez, dentro de las agendas de políticas de desarrollo, las cuestiones relativas al cambio climático, a la igualdad de género y a la seguridad alimentaria.
  • El empoderamiento de la mujer es clave para erradicar el hambre. La igualdad de género es necesaria para acabar con el hambre y desarrollar sistemas alimentarios sostenibles. La seguridad alimentaria mundial depende en gran medida de pequeñas explotaciones familiares en las que las mujeres juegan un papel clave tanto como productoras como proveedoras de alimentos.
  • En muchos países del mundo, las mujeres rurales dependen de la agricultura de subsistencia para alimentar a sus familias. El problema es que a menudo estas mujeres quedan atrapadas en un ciclo de pobreza y hambre debido a la falta de un acceso adecuado a la tierra y al agua, a los insumos agrícolas, a los créditos, a las tecnologías y a la formación. Los problemas provocados por las desigualdades de género y la falta de acceso a los recursos agrícolas se ven agravados por las consecuencias imprevisibles del cambio climático.
  • Las mujeres rurales juegan un papel importante en el medio rural. No sólo son campesinas; también elaboran y preparan los alimentos, y venden sus excedentes agrícolas y ganaderos en los mercados locales.
  • Los estudios demuestran que cuando las mujeres y otros pobres de áreas rurales tienen acceso a los recursos se consiguen enormes beneficios. Las familias están más sanas, más niños asisten a la escuela, la productividad agrícola mejora, los ingresos aumentan y las comunidades mejoran su seguridad alimentaria.
Ahora sólo falta que veamos el desarrollo de políticas sociales y económicas que apoyen todas estas buenas palabras. Tanto la FAO, como la ONU, deben favorecer y apoyar a los países del mundo para que todas estas buenas ideas no se queden en papel mojado. Deberían traducirse en políticas económicas y en programas sociales que favorecieran el desarrollo del medio rural y que mejoraran la situación social de las mujeres rurales.


martes, 22 de octubre de 2013

7 apuntes sobre las mujeres rurales


  • El papel de la mujer rural es fundamental en la economía de las zonas rurales sobre todo para garantizar la seguridad alimentaria de la población, la promoción del desarrollo agrícola y rural y la erradicación de la pobreza rural.
  • Naciones Unidas destaca la importancia del empoderamiento de las mujeres rurales y de su participación social y política, como elemento prioritario para conseguir el desarrollo rural.
  • Para ONU Mujeres, cuando la seguridad alimentaria mejora en una zona rural es porque las mujeres de esa zona tienen más oportunidades de encontrar trabajo y de dar una educación a sus hijos. Junto a esto también se tiene que dar un acceso más equitativo entre hombres y mujeres a los recursos de la tierra y del agua para que de esta manera se puedan incrementar la productividad de los campos y la venta de sus productos. Asegurar una buena gestión del agua y de los servicios de saneamiento son también factores fundamentales para la consecución de la seguridad alimentaria.
  • Según datos de la FAO, las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo (desde el 20% en América Latina hasta el 50% en Asia oriental y África subsahariana).
  • Las raíces profundas de la pobreza rural se encuentran en el desequilibrio entre lo que las mujeres hacen y lo que tienen. Si las mujeres tuvieran mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas de un 20% a un 30% y la producción agrícola total en los países en desarrollo podría aumentar en un 2,5 % a 4%, lo que a su vez permitiría reducir el número de personas hambrientas en el mundo entre un 12% y un 17%.
  • La situación de la mujer es muy frágil en la sociedad rural campesina, en primer lugar porque no es valorado su aporte a la familia y a la comunidad. Esto repercute en su autoestima, llegando, en casos extremos, a justificar ellas mismas la violencia familiar que sufren; de ahí la necesidad de brindarles la oportunidad de mejorar su posición dentro de la familia y la comunidad a través de la generación de ingresos económicos.
  • La mayoría de los pobres del mundo son mujeres pero, paradójicamente, son ellas las que tienen la responsabilidad de alimentar a sus familias, y a sí mismas. Cultivan, cosechan y cazan o pescan los alimentos, llevan agua y leña a la casa, y preparan y cocinan los alimentos. A pesar de lo cual, estas mujeres son las últimas de la fila a la hora de acceder a los recursos, a la capacitación y a los préstamos financieros. En muchos países, las dificultades de las mujeres rurales están empeorando debido a la feminización de la pobreza, la degradación medioambiental, la inseguridad alimentaria, y la desigualdad de género en materia jurídica, entre otros aspectos. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Sin acceso a la tierra no hay alimentos para las mujeres rurales

Por Lola Pena.

Uno de los problemas al que se enfrentan día a día miles de mujeres rurales de casi cualquier lugar del mundo es el de poseer un terreno en el que poder cultivar los alimentos con los que después van a alimentar a su familia.

Si esa mujer tiene un marido que es propietario de algunas parcelas de tierra, tal problema no existe, porque ella podrá trabajar de sol a sol en ese terreno y podrá, con el resultado de su trabajo, no sólo alimentar a su familia sino que incluso podrá permitirse el lujo de vender los excedentes de su producción en el mercado local. Con ello obtendrá unos beneficios que mejorarán la calidad de vida de la familia. Los niños podrán ir a la escuela y sus perspectivas de futuro mejorarán también.

Pero, ¿qué pasa si ese marido fallece y la mujer rural se convierte en la cabeza de familia? La respuesta es sencilla.

En Camerún, por ejemplo, la tradición cultural en las zonas rurales concede el derecho de herencia exclusivamente a los hombres. Las mujeres son las que producen el 80% de los alimentos que consume el país pero son propietarias de apenas el 2% de las tierras, de acuerdo con estadísticas de 2011 de la Red Camerunesa por la Equidad de Género.

Las mujeres campesinas en los países en desarrollo generan entre el 60 y el 80% de la producción de alimentos. Pero para que puedan hacer un uso eficiente de la tierra y pueden aumentar la seguridad alimentaria en sus comunidades, tendrían que tener acceso a la titularidad de la tierra, y eso es lo que les falta.

Por otra parte, en muchos países se establece por ley el acceso equitativo a la tierra para todos los ciudadanos. Sin embargo, la realidad es otra, prevaleciendo las prácticas tradicionales que discriminan a las mujeres.

La ley en Bangladesh dice que el Estado tiene la obligación de asegurar la equidad de las mujeres en cuanto a la posesión de la tierra y el derecho a la herencia. Las autoridades gubernamentales deben tomar medidas para asegurar el respeto del derecho de las mujeres a la tierra y a la herencia. Esto es lo que dice la ley; no obstante, las prácticas tradicionales y la falta de voluntad política y de medios económicos para poner en funcionamiento la ley hacen que la mujer bangladeshí continúe sin un acceso equitativo a la propiedad de la tierra.

Los casos de Camerún y Bangladesh son sólo unos ejemplos representativos de lo que ocurre en el mundo actual. Echando una ojeada a ese mundo vemos que el acceso de la mujer a la tierra se basa en su estatus en el seno de la familia e implica el derecho a su uso pero no a su propiedad.

En África son los usos y costumbres los que excluyen a la mujer del derecho de propiedad; ésta se tiene a nombre del hombre y, a su vez, sigue la rama masculina de la familia. El derecho de las viudas a quedarse en la tierra de sus maridos no es seguro. Depende de las tradiciones culturales presentes en el país o región del contiene del que se trate.

Por su parte en Asia, la barrera más común para el acceso a una propiedad la forman las leyes de herencia que privilegian al hombre respecto de la mujer; si una mujer hereda una propiedad, es su marido quien se hace cargo de administrarla. Formalmente, las mujeres hindúes ostentan derechos de propiedad, pero solo mientras viven; a su muerte, ésa pasa de nuevo a la rama masculina.

En América Latina, la discriminación deriva más bien del limitado estatus jurídico de la mujer. En muchos casos aunque la mujer sea mayor de edad conforme a la legislación del país en cuestión es su marido quien la representa en todas sus facultades legales, incluida la propiedad de la tierra.

En muchos países de América Latina y África toda esta situación se agrava aún más por el acaparamiento de tierras que están llevado a cabo las grandes empresas multinacionales agroalimentarias y las familias más ricas de la sociedad que llevan a situaciones extremas a las mujeres y a comunidades rurales ante la pérdida total de su seguridad y soberanía alimentaria

El derecho humano a la alimentación debe poner uno de sus pilares fundamentales en un acceso equitativo a la propiedad de la tierra para mujeres y hombres. Y mientras esto no ocurra, mientras las mujeres rurales del mundo continúen sin acceso a la tierra tampoco tendrás acceso a los alimentos.

Más información:

Por Lola Pena.





lunes, 30 de julio de 2012

ONU Mujeres trabaja a favor del empoderamiento de las mujeres rurales


Los datos estadísticos hacen que nos enfrentemos a la cruda realidad:
  • En 2010, 925 millones de personas padecían de hambre crónica, 60 por ciento de las cuales eran mujeres.
  • La carga de los trabajos de cuidados no remunerados es considerable. En el mundo hay 884 millones de personas que no tienen agua potable; 1.600 millones de personas que no tienen una fuente fiable de energía; 1.000 millones de personas que no tienen acceso a caminos; 2.600 millones de personas que no tienen servicios sanitarios adecuados; y 2.700 millones de personas que dependen de fogatas y de cocinas tradicionales. Las mujeres rurales están a cargo de la mayoría de los trabajos no remunerados a causa de la falta de infraestructuras y de servicios.
  • La agricultura da sustento al 86 por ciento de las mujeres y los hombres rurales, y emplea a unos 1.300 millones de pequeños agricultores propietarios de tierra y a trabajadores agrícolas sin tierra propia, 43 por ciento de los cuales son mujeres.

Pero que la cruda realidad sea ésta no quiere decir que nos tengamos que conformar con que sea así.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

Para luchar contra estos datos y con los objetivos generales de potenciar económicamente a las mujeres rurales mejorando su seguridad alimentaria, su acceso y control sobre los recursos productivos, reduciendo su carga de trabajo y fortaleciendo su participación y liderazgo en el gobierno local y las organizaciones de productores rurales, el programa “Aceleración del progreso en materia de empoderamiento económico de las mujeres rurales” busca el desarrollo social y económico de las mujeres rurales del mundo.

Este es un programa conjunto de 5 años que contará con la participación de varios organismos del Sistema de las Naciones Unidas. La voz cantante, y parece que la coordinación, la está llevando a cabo ONU Mujeres. A demás cuenta con los tres organismos que tienen su sede en Roma y que luchan contra el hambre: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.

El programa nació como idea en la 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la mujer (CSW56) que se celebró en Nueva York del 27 a 9 de Marzo de 2012. Esta reunión se centró en el empoderamiento de las mujeres rurales y su papel en la erradicación de la pobreza y el hambre, en el mundo.

Los cuatro organismos internacionales tienen este programa como una prioridad y como una oportunidad de obtener resultados reales y de servir de modelo para otras iniciativas. En principio se va a presentar en Nueva York, con ocasión de la Asamblea General de la ONU en Septiembre de este año, y en Roma, en el Día Internacional de la Mujer Rural, el 15 de octubre de 2012.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
El programa será implementado en un primer momento en 7 países: Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda.

 Los resultados que se buscan obtener con este programa son:
  • Mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las mujeres rurales, aumentando para ello el potencial productivo de los pequeños agricultores. A través del acceso y control de los recursos productivos las mujeres también consiguen ocuparse de la protección social y de mejorar el control y la gestión de los locales de reservas de alimentos que favorecen la seguridad alimentaria.
  • Creación, apoyo y desarrollo de empresas de mujeres rurales que les permitan mejorar sus ingresos y oportunidades. El apoyo a las asociaciones y pequeñas empresas de mujeres rurales promoviendo su participación en los mercados tiene como resultado que las mujeres pueden sostener económicamente a sus familias.
  • Favorecer el liderazgo de las mujeres rurales lo que supone una mayor representación y participación en las instituciones rurales y en la formulación de leyes, políticas y programas que se promuevan en las organizaciones de productores rurales, cooperativas y sindicatos, y en el gobierno local.
  • Desarrollar políticas de equidad de género sensibles con el empoderamiento económico de las mujeres rurales. Esto favorecerá que se impulsen reformas legislativas y de políticas para la aplicación efectiva de los derechos de las mujeres rurales y su acceso a un empleo asalariado digno y con protección social.

Feria del campesino en Zapote - Costa Rica.
Carolina Pena Dovale.
Esperemos que este buena iniciativa no se quede en solamente palabras y que dentro de 5 años podamos contar que ha sido todo un éxito. Las mujeres rurales de Etiopía, Guatemala, Kirguistán, Liberia, Nepal, Níger y Rwanda serán las primeras que favorecerse de un trabajo que busca darles visibilidad en sus entornos sociales. Gracias a ello estaríamos luchando a favor de la erradicación del hambre en el mundo. Si las mujeres rurales tuviesen un acceso equitativo a los recursos productivos, los rendimientos agrícolas aumentarían y habría entre 100 y 150 millones menos de personas con hambre. Estos también son datos estadísticos, pero en positivo.